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Mundo
viernes 23 de septiembre de 2016, 09:56

Los expertos piden combatir más la malnutrición, la mayor amenaza para la salud

Roma, 23 sep (EFE).- La malnutrición es la principal amenaza para la salud a nivel global y como tal debe ser combatida desde todos los frentes, destacaron hoy en Roma un grupo de expertos internacionales.

Según un informe del panel mundial sobre agricultura y sistemas de nutrición a partir de datos de 2013, el riesgo que las dietas pobres plantean a la mortalidad y la morbilidad es ahora mayor que los riesgos combinados de las relaciones sexuales sin protección, el alcohol, las drogas y el consumo de tabaco.

El investigador principal de este grupo impulsado por el Departamento británico para el desarrollo internacional y la Fundación Bill y Melinda Gates, Lawrence Haddad, explicó en un acto que la mayoría de los factores de riesgo identificados en la carga de enfermedades a nivel mundial están vinculados a la dieta.

La malnutrición es un problema que ya afecta a una de cada tres personas en el mundo y sigue una tendencia al alza en todos los países que, si no se cambia, terminará afectando a una de cada dos personas en 2030.

Para entonces se calcula que habrá unos 3.280 millones de individuos con sobrepeso y obesidad, frente a los cerca de 2.000 millones que lo sufren actualmente.

Haddad explicó que el aumento de los ingresos en muchos países ha supuesto avances relativamente "automáticos" en el acceso al agua y otros servicios básicos, pero no así en el caso de la nutrición.

Al igual que ha crecido el consumo de alimentos saludables como las frutas, las semillas o las nueces, también lo ha hecho el de productos menos recomendables como las carnes procesadas o las bebidas azucaradas, según datos recogidos en el informe.

El especialista llamó la atención sobre la importancia del "ambiente alimentario", en el que una variedad de factores determinan el grado de facilidad que tienen los consumidores para elegir alimentos saludables.

En ese sentido, el consumo de alimentos de calidad puede resultar difícil incluso para las clases más pudientes en un ambiente en el que abunda la comida basura y muy procesada.

Así como los precios de estos últimos productos se han abaratado, los de las frutas y verduras se han encarecido en varios países en desarrollo analizados en los últimos 20 años, lo que hace que muchas familias pobres no se lo puedan permitir.

"Los sistemas alimentarios no están afrontando el problema de la malnutrición", sostuvo por su parte el presidente del panel mundial, John Beddington, que enfatizó las tensiones a las que se ven sometidos como consecuencia de la urbanización, la globalización, el cambio climático, los cambios demográficos y la competición por los recursos naturales.

Para reformar esos sistemas, Haddad instó a los poderes públicos a encontrar la forma de trabajar con el sector privado en todas aquellas iniciativas que puedan funcionar.

Pidió invertir en la investigación de cultivos como las legumbres, frutas y verduras, como se ha hecho tradicionalmente con los granos, para aumentar los ingresos de los agricultores y que el sector público asuma la compra de alimentos en escuelas y hospitales para promover la alimentación de calidad.

Entre otras recomendaciones figuran la búsqueda de incentivos fiscales para que las empresas mejoren sus productos desde el punto de vista nutritivo y el apoyo a las políticas para los alimentos de origen animal, los cuales proporcionan importantes nutrientes, siempre y cuando se basen "pragmáticamente en la evidencia en lugar de la ideología".