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sábado 25 de febrero de 2017, 01:00

Lobo y Rubia, dos perros callejeros que encontraron un hogar en Última Hora

Por Rosalía Ciciolli

Rubia y Lobo son las mascotas adoptadas del diario Última Hora, unos simpáticos perritos que se encargan cada día de dar la bienvenida y despedir a los que conforman o visitan la empresa. Las historias de ambos se entrecruzaron hace alrededor de 5 años, con la aparición de Rubia, una cachorra simpática, amigable y cariñosa, quien se unió al gruñón Lobo, que ya llevaba como 10 años vigilando la calle Benjamín Constant, para hacer de las suyas y controlar a la manera de ellos, ladrando, a quienes entraban y salían del diario o para perseguir a los raudos motociclistas.

Magdalena Riveros es la periodista que por iniciativa propia y respondiendo a su gran amor por los animales decidió hacerse cargo de las mascotas del diario. Ella lleva a los perros al veterinario, los baña, alimenta, medica y hasta los refugia en su casa en ciertas ocasiones. "En este marzo harán 5 años que, a vuelta de mis vacaciones, encontré deambulando frente al diario a una perrita, ya no tan cachorrita, que se mostraba muy cariñosa con todo el mundo, y al verme me hacía fiesta. Luego, preguntando, supe que se había instalado en la cuadra y que los compañeros choferes le pusieron el nombre de Rubia, por el color de su pelaje", relata Magdalena.

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Y pasaron las semanas y los meses y Rubia se había ganado el cariño de un montón de gente del diario, aunque casi se trunca todo cuando algún malvado morador de las cercanías diseminó un potente veneno para exterminar a los perros callejeros de la cuadra. Rubia probó del letal polvo y cayó muy enferma y, de urgencia, los periodistas y choferes del diario debieron hacer una colecta para pagar la internación de la simpática perrita.

"Otra de nuestras preocupaciones fue el de evitar que tuviera cachorros, por lo que también llegamos a la conclusión de que debíamos hacer alguna colecta para someterla a una castración. Al final, nos tranquilizamos cuando nos enteramos que al ser internada por envenenamiento, los veterinarios que la atendían comprobaron de que ya estaba castrada", relata la periodista.

¿Quién ordenó su castración? No se sabe, es un completo misterio, pero el sereno del diario, José González Blanco –quien también se ocupaba de ambos perros cuando aún trabajaba en Última Hora–, especulaba con que Rubia se había escapado de su dueño, ya castrada.

Para el "argelado" Lobo, quien se erigía como el amo de la cuadra del diario por ese tiempo, no fue fácil aceptar la presencia constante de Rubia –comenta Magdalena–, a quien perseguía y gruñía cada vez que veía. Pero Rubia persistió y se hizo asidua de la zona, hasta quedarse a vivir frente al diario.
El viejito Lobo. "Lobo es el abuelo", afirma Magdalena, quien relata que el perro se quedó a vivir en la calle hace como seis o siete años, luego de que cerrara una playa de estacionamiento que funcionaba sobre 15 de Agosto y Benjamín Constant. "Cerraron el negocio y dejaron tirado en la calle al perro que tenían de guardián las 24 horas. Lobo luego fue buscando quien le alimentara, y algunos vendedores de la zona suelen comentar que le tiraban una que otra empanada para que pudiera sobrevivir", agrega la periodista.

Uno de los últimos en cuidar al perro y quien lo consideraba suyo, fue Óscar, el panchero –el primero instalado frente al diario– ya fallecido, quien se hizo cargo del animalito durante unos cuatro años.
"También Rubia fue a ubicarse en la zona del quiosco de Óscar, a quien no le agradaba ella, porque ocupaba mucho espacio. Solo le quería a Lobo. Cuando murió, parecía como que ambos perros se dieron cuenta de su fallecimiento, porque permanecieron acostados frente al quiosco, tristes, como durante dos días", rememora.

¿Cuántos años tiene Lobo? Hay varias versiones, pero por su aspecto y sus achaques se nota que ya sobrepasa por mucho los 10 años. La periodista indica que su edad se nota en la pequeña capa de cataratas que se hizo notoria en sus ojos hace como dos años. Dos vendedores del centro que conocen a Lobo calculan que tiene entre 8 a 10 años. Pero un ex empleado de ÚH, Nicolás Cañete, estima que tiene mucho más: "Hace como 12 años salí de la empresa y Lobo ya estaba por la calle, eran un chiquilín", cuenta la periodista que le dijo Cañete. Eso de chiquilín se puede interpretar que pudo tener más o menos de 6 meses. Es decir, que Lobo ya es un ancianito, y sobrepasa los 12 o 13 años. Rubia transformó a Lobo, y logró que se hiciera levemente cariñoso. "Cuando ve que Rubia acapara la atención, el cariño de todos, Lobo se acerca y salta, pidiendo cariño también para él, aunque es un poco más traicionero", concluye la periodista.