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Mundo
sábado 6 de mayo de 2017, 13:20

Llegan ecos románicos al corazón de Nueva York de la mano de Lluís Lleó

Nueva York, 6 may (EFE).- En el bullicio de Park Avenue, una de las avenidas más emblemáticas de Nueva York, el pintor español Lluís Lleó ha instalado cinco enormes bloques de piedra arenisca procedentes de la comarca catalana del Empordá, pintados según una tradición con más de siete siglos de historia: la del románico.

La instalación al aire libre, que podrá verse hasta el próximo 31 de julio bajo el título "Morpho's Nest in The Cadmium House", "es la culminación de un viaje de un pintor que vino a Nueva York hace 28 años con una maleta a la aventura", aseguró el artista a Efe tras su inauguración.

En el bulevar central de la avenida, desde la calle 52 hasta la 56, pueden verse las piezas que Lleó ha pintado de azul intenso y rojo cadmio, y que él define como "escondites, refugios para esconder el alma y sentirte seguro".

La elección cromática refleja también la esencia de lo que suponen para él España y Estados Unidos, naciones entre las que se mueve el pintor. El azul, "más reflexivo", lo asocia a su vida en Nueva York; y el rojo "de la sangre, pasional, del duende" lo atribuye a lo que "solo existe en España", explica.

La ubicación de las obras no es casual. La primera pieza está estratégicamente situada frente al edificio Seagram, obra de 1958 del arquitecto alemán Mies van der Rohe, por el que Lleó reconoce sentir verdadera fascinación.

El pintor ha querido establecer "un diálogo imaginario" entre su obra y la del germano, del mismo modo que el pabellón levantado por Van der Rohe en Barcelona con motivo de la Exposición Internacional de 1929 es vecino -en la montaña de Montjuic- del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), que alberga una destacada colección de frescos del románico catalán.

Para Lluís Lleó, afincado en Nueva York desde 1989, exponer en Park Avenue es un sueño cumplido. "Uno se tiene que sentir afortunado porque no es normal que las cosas salgan bien", afirmó el pintor.

Lleó dijo sentir una atracción especial por Nueva York: "Esta ciudad me ha permitido aprender a ser un pintor serio, he aprendido a jugar en una división superior; porque esta ciudad, o juegas en una división superior, o no juegas".

Por otra parte, se refirió a España como "un país que ha dado los mejores artistas de la historia, lo que pasa es que se ha encargado de machacarlos bien". Y "desgraciadamente en nuestro país muchas veces tienes la sensación de que las cosas no pueden pasar, de que es imposible", añadió.

No obstante, la obra de Lluís Lleó mantiene estrechos lazos con la tradición del fresco románico catalán, cuya técnica pictórica utiliza en sus obras. Lleó desciende de una familia de pintores de la que, según asegura, heredó sus conocimientos y su inspiración.

El pintor afirmó que trata de huir del deseo de inventar cosas "megacontemporáneas" porque asegura: "El único salto hacia el futuro para mí era cogiendo carrerilla desde atrás".

Lleó destacó el papel del coleccionista Emilio Ferrer en el desarrollo del proyecto. Y confesó que la idea de exponer las piezas al aire libre pretendía también despojar al artista del barniz de "business", porque Lleó concibe al artista como un aventurero.

"Si no hay aventura, no hay arte", aseveró.

Desde 2000, la asociación "The Fund for Park Avenue" ha organizado exposiciones, en las que han participado artistas como Jean Dubuffet, Manolo Valdés o Santiago Calatrava, a los que ahora se añade Lluís Lleó y su reminiscencia románica.

Ana Hidalgo