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Mundo
martes 9 de mayo de 2017, 18:11

Líderes religiosos defienden que la fe puede acabar con la violencia infantil

Panamá, 9 may (EFE).- Líderes religiosos de todo el mundo reivindicaron hoy en Panamá el poder que juega la fe como instrumento para acabar con la violencia tanto física como psicológica que sufren millones de niños.

"Somos los agentes del cambio que necesita nuestra comunidad. Los líderes religiosos pueden ser un arma muy poderosa para mitigar, prevenir, reducir y finalmente acabar con la violencia contra los niños", aseguró el presidente del comité organizador del V Foro Mundial de la Red Global de Religiones a Favor de la Niñez (GNRC, por sus siglas en inglés), Julio Murray.

Murray, que también es obispo de la Iglesia Episcopal de Panamá, dijo que para "acabar con la pesadilla en la que viven muchos niños del mundo" es necesario diseñar nuevas estrategias, crear más redes entre religiones y fomentar la colaboración "a nivel local, nacional, regional e internacional".

"Por muchísimo tiempo, los líderes religiosos hemos estado realizando acciones de manera separada. Hoy tenemos la posibilidad de mostrar que sí podemos trabajar juntos por la niñez", aseguró el obispo.

El evento, que se celebra en la capital panameña hasta el jueves bajo el lema "Poner fin a la violencia contra la niños: comunidades de fe en acción", reúne a medio millar de líderes religiosos de distintas doctrinas, como el catolicismo, el judaísmo, el islamismo y la Iglesia ortodoxa.

También cuenta con la participación de 60 niños de distintos países, así como representantes del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la ONG Plan Internacional.

Según datos de esta red, vinculada a la ONG Arigatou Internacional y creada en el año 2000 en Tokio, Japón, el 75 % de los niños del mundo experimentan algún tipo de violencia en el hogar y más del 50 % de las personas desplazadas forzosamente son niños.

Las estadísticas de esta organización también arrojan que 85 millones de niños están obligados a realizar trabajos forzosos en el mundo y cerca de 1.000 millones viven en países o territorios afectados por conflictos armados.

El presidente panameño, Juan Carlos Varela, quien fue el encargado de inaugurar el foro, dijo que "como persona de fe" tiene confianza "en el poder de la oración, en la fuerza transformadora de la educación y en el trabajo firme".

"Reconozco el papel positivo que juegan las comunidades de fe y sus líderes en fomentar la espiritualidad en los niños y en formar cuidadores como una forma de protegerlos y alejarlos de la violencia y la pobreza", aseguró Varela.

Durante su discurso, el mandatario también se refirió a la violencia a la que están expuestos los niños del conocido como Triángulo Norte de Centroamérica.

Esta zona, integrada por Guatemala, Honduras y El Salvador, es una de las más violentas y pobres del mundo, lastrada por el crimen organizado, la inmigración ilegal y el fenómeno de las pandillas.

"Entré en la vida pública muy impactado a mis 17 años por las imágenes de violencia que veía en nuestros países de Centroamérica cuando se debatían entre guerras civiles. Hoy los niños no sufren de una guerra civil o ideológica, sufren por una guerra contra el crimen organizado", explicó el gobernante panameño.

Actualmente, añadió Varela, "mueren más personas en el Triángulo Norte de las que morían durante la época de las guerras, solo que las guerras llaman más la atención a los medios pero, al final, conflictos existen en todos los países y de todas las formas".

Varela indicó además que este foro sirve de antesala para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, el gran evento católico que tendrá lugar en la capital panameña en enero de 2019 y congregará a medio millón de personas.

La JMJ, cuya última edición tuvo lugar el año pasado en Cracovia (Polonia), es un evento religioso que cada tres años reúne durante una semana al papa con jóvenes de todo el mundo.