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Revista Vida
jueves 4 de agosto de 2016, 16:39

Leones olímpicos

Ellos quieren ser los mejores. Ahora, en sus manos está representar al país en los Juegos Olímpicos de Río, desde el 5 de agosto. Conozca a los atletas que buscarán dejar el nombre de Paraguay en lo alto.
Por Natalia Ferreira / Fotos: Javier Valdez/Archivo ÚH

Brazada de tranquilidad
En algún punto del país, alejado del ruido, Benjamín Hockin (29) huye de la rutina acuática los fines de semana. De esta manera recarga energías para encarar el entrenamiento de la semana. En su última escapada fue a Santiago, departamento de Misiones (Paraguay), y es en estos momentos en los que Benjamín se desconecta del agua y de las horas de entrenamiento diario, que en los últimos tiempos bajó de intensidad en vista al inminente viaje a Río de Janeiro. Esta será su tercera participación en los Juegos Olímpicos. Él ya sabe con qué se va encontrar, y por eso se siente más confiado.
Su primera experiencia olímpica fue en Beijing, en el 2008. En aquella ocasión representó a Gran Bretaña, puesto que Hockin es mitad británico de parte de su padre y mitad paraguayo de parte de su madre. Ya en los juegos de Londres 2012, Benjamín nadó por Paraguay. "Ahora la experiencia es totalmente distinta. Estoy disfrutando de este proceso, de estar entre los mejores atletas del mundo y del orgullo de representar al país. Espero realizar una mejor marca personal en la prueba de los 100 metros libres", afirma.
Su pasión por la natación empezó desde muy temprano, cuando tenía cuatro años, y también la comparte con su hermano menor, Charles. La experiencia le dio tranquilidad, y en su opinión, "los deportistas que aman lo que hacen tienen mejores resultados. Eso es lo que estoy haciendo: disfrutando de cada brazada. Sé que en esta vida nada es imposible si te lo proponés. El camino se hace difícil, pero si te dedicás y le ponés empeño, tarde o temprano tus metas se cumplen. Tengo 29 años y esta va a ser mi tercera participación en unos Juegos Olímpicos. Creo que jamás imaginé eso".

Pasión disciplinada
Karen Riveros
Con la natación, Karen Riveros (21) aprendió lo que significa la disciplina y la hizo parte de su vida. Y es precisamente una rutina estricta la que le permite a Karen dividirse entre trabajos prácticos, exámenes y el duro entrenamiento de una atleta de alto rendimiento. Por la mañana es una nadadora olímpica y por la tarde una estudiante de la carrera de Arquitectura. Admite que se la pasa corriendo de aquí para allá todos los días. No en vano, cuando tiene tiempo libre le gusta pasar tiempo en su casa, ver una película, compartir con familiares o amigos.
Esta será la segunda vez que Karen participa en una competencia olímpica. La primera fue en el 2012, en Londres. "En ese entonces tenía 17 años; muchas emociones no pude manejar, como la ansiedad y el nerviosismo antes de una carrera. Son varias las cosas que tenés que dejar de lado. A veces te preguntás: '¿Será que vale la pena todo esto?'. Es tanto el esfuerzo y el sacrificio, y son en esos momentos en los que el apoyo de mis padres es fundamental. Papá siempre me dice: 'No te olvides de tu objetivo'", cuenta
No cualquiera participa por segunda vez en unas olimpiadas con apenas 21 años, y para llegar a este punto, Karen eligió un camino cuando dijo no a una invitación de salida con amigos porque sabía que debía dormir temprano para entrenar, un no a una cena para seguir con una dieta saludable, un no a un par de materias de la facultad... "Mi familia es mi motor. Sin ellos no estaría donde estoy porque demanda mucho esfuerzo económico la carrera que estudio y la natación. No tengo una beca del Gobierno, aunque siempre ayudan. Por eso quiero honrar el sacrificio que mis padres están haciendo por mí".

Herencia deportiva
Arturo Rivarola
Su abuelo, padre, tío y hermana remaron; esta última es profesora de remo. Así que no parece una sorpresa que Arturo Rivarola (26) esté remando hoy. Sin embargo, no siempre fue así. "Al comienzo el remo para mí fue como algo forzado y había un poco de presión familiar. Cuando mi hermana empezó a practicar, yo tenía 11 años y la acompañaba, era el timonel. En esa época, como todo niño, quería jugar al fútbol, y después le agarré el amor cuando empecé a entrenar con más intensidad", agrega.
El amor que siente por este deporte queda demostrado, a pesar de haberse separado de él por cuatro años, tiempo en el que se dedicó a trabajar y a estudiar Administración Agraria. "Me tocó trabajar en el campo de un familiar en Caaguazú, me moví por mi cuenta, abrí una lomitería... ¿Qué lo que no hice? –admite riendo–. Incluso probé el ciclismo, triatlón, pero no había nada que me llenara como el remo de alta competencia. Esto me mueve". Y fue así como volvió con su primer amor.
Este será su debut en las olimpiadas y lo llena de motivación y felicidad. También siente una enorme responsabilidad pues quiere ver qué tanto puede escalar en el ranking mundial. Hace un poco más de un mes cuenta con una beca de la Secretaría Nacional de Deportes, y esto lo dejó más tranquilo. "Ahora puedo remar y no estoy preocupado para saber si llego o no a fin de mes con mis rubros. Sacrifiqué relaciones sociales para llegar aquí, fue un día a día conmigo mismo y mis deseos de progresar. Tengo insertado en la cabeza que si hay algo que tenés que hacer, hacelo lo mejor que puedas. Si no, no lo hagas. Solo quiero ser tan bueno como pueda llegar a serlo".

La clave es divertirse
Fabrizio Zanotti
Cuando ni siquiera superaba los 90 cm de altura, este niño miraba curioso a su padre mientras jugaba golf. En ese entonces, Fabrizio Zanotti (33) no contaba con la edad para jugar, pero aun así ya tenía sus palitos, de los cuales no se despegaba. Pasaron los años y este pegoteo continuó y se hizo más fuerte. No sabe explicar cómo este deporte se convirtió en su pasión, de lo que está seguro es que siempre estuvo el golf primero, por encima de otros deportes.
Cuando Fabrizio no juega en el campo, prefiere estar en su casa con su hijo y esposa. Con tantos viajes, valora el tiempo que pasa en familia y, si no está allí, podrá encontrarlo en la cancha alentando por su equipo: Olimpia.
Esta es la primera participación de Fabrizio –que ocupa el puesto 41 en el ranking olímpico– en los Juegos Olímpicos, en donde él y otros golfistas serán la nueva atracción, ya que el golf estuvo ausente 112 años en este evento. Las ambiciones de Zanotti son grandes: "Juego para ganar en cada lugar que me presento. Ojalá pueda traer una medalla. Vamos a dar lo mejor, siempre tratando de divertirnos haciendo lo que nos gusta. Somos unos privilegiados porque vivimos de esto, muy poca gente puede decir eso. Los que hacen deportes tienen que tratar de divertirse, sobre todo los de alto rendimiento, así uno se quita muchas presiones de encima".

Sin límites
Carmen Martínez
No cualquiera puede decir que alcanza a recorrer entre 180 a 200 km semanales. El común de los mortales terminaría con la lengua afuera. No es este el caso de la maratonista Carmen Martínez (33), quien el año pasado hizo historia para el deporte nacional al conseguir una marca para los Juegos Olímpicos de Río, con un tiempo de 2 horas, 35 minutos y 58 segundos en la maratón de Rotterdam, Holanda. Si hay algo que puede tener por seguro, es que su esfuerzo diario le rendirá frutos.
El gusto por correr grandes distancias no empezó cuando Carmen era muy pequeña, al contrario de las demás historias. Hace 11 años ella participó de una corrida de 10 km en Asunción –solía correr, pero no en competencias– y desde ese entonces le tomó el gusto a las maratones. Podría decirse que lo que comenzó casi accidentalmente, llegó a ocupar todas las energías de Carmen, hasta que se dio el momento en el que tuvo que elegir entre trabajar o solamente entrenar. Gracias al apoyo de su hermano, optó por la segunda opción. Y aquí esta, pronta para correr una maratón olímpica.
Aunque no puede ver a sus hermanos y sobrinos más de seguido, puesto que vive y entrena en Brasil, espera superar sus límites. Solo una cosa la apena ahora: "Realmente siento que mis padres, que ya fallecieron, no están conmigo para disfrutar juntos de todo esto. Pero estoy segura que estarían muy orgullosos de mí".

Naturalmente activa
Verónica Cepede
Da la impresión de que Verónica Cepede (24) es de esas chicas que siempre amó practicar deportes. Tenía dos grandes pasiones cuando era niña: el handball y el tenis. A los 12 años, sobrellevar las dos actividades se hizo complicado, así que tuvo que elegir. La raqueta le quedó perfecta. Claro que, para continuar con los saques, Verónica, al igual que los demás atletas, tuvo que privarse de cosas y superarse.
"Sacrifiqué muchas cosas, parte de mi infancia, perdí varios amigos por no estar en el país, y también el hecho de pasar mucho tiempo lejos de mi familia. Antes era más difícil para mí, porque era más chica, pero ahora esto es mi trabajo y lo tomo con mucho profesionalismo. Esta es mi pasión", reconoce.
Esta será su segunda vez en los Juegos Olímpicos, pero ahora se siente más confiada en su capacidad para manejar las emociones y miedos que en Londres 2012. Es consciente de que está viviendo el sueño de cualquier deportista. Es por esto que trabaja duro. La alimentan el apoyo familiar, el cariño de las personas que la rodean y el orgullo de representar al país.

Ser el mejor
Derlis Ayala
Aparte de pescar, a este joven le gusta correr y... ¡cómo corre! El sueño olímpico se hizo realidad cuando Derlis Ayala (26) consiguió un nuevo récord nacional en la Maratón de Rotterdam, en Holanda, al completar 42 km en 2 horas, 17 minutos y 27 segundos. Ese fue su pase a Río. En medio de la euforia, aún recuerda cómo empezó todo cuando, muy emocionado, participó en la corrida de San Blas, realizada desde hace años en Ciudad del Este. La seguidilla de victorias en otras competiciones, además del gusto que sentía en ellas, no podían ser una coincidencia. Derlis había encontrado lo suyo.
Tanto así que parece que no cabe en sí al hacerse la idea de su inminente debut en las olimpiadas y ante la responsabilidad que supone representar al país en un evento de esta envergadura. "Me motiva el hecho de convertirme en un gran atleta, marcar un antes y un después, y, por sobre todas las cosas, ser una mejor persona", admite.

Objetivo claro
Gabriela Mosqueira
Sus hermanos empezaron a remar como hobby, luego la invitaron y al final fue Gabriela Mosqueira (26) quien se lo tomó más en serio. A los 13 años comenzó a practicar y tras las primeras competencias se dio cuenta de que en ella había una chispa, le gustaba esa sensación, de estar en contacto con la naturaleza y exigirse al máximo tanto física como mentalmente.
"Sacrificamos nuestras vidas por algo que es sumamente noble: el deporte, que no siempre sale de la manera que esperamos, son las reglas del juego. El camino es lo más importante, porque uno se esfuerza, y en compensación aprende lecciones de vida. El deporte te enseña cómo es la vida misma y te prepara para ella", afirma la remera. El remo y su familia la condujeron hasta aquí: "Ellos me apoyaron en todas mis decisiones de seguir con esta disciplina, a pesar de lo doloroso que es ser atleta de un deporte amateur en nuestro país".
A pesar de las adversidades, esta es la segunda vez que Gabriela representa al país en las olimpiadas y sus objetivos están claros: "Llegar entre las 17 o 19 mejores. Quiero ser la mejor de Sudamérica". Es hora de dejar afuera la presión y para ella es fundamental aferrarse a sus primeros recuerdos con el remo, cuando la meta era divertirse: "Todo va a estar bien porque tengo fe en que así será. Estoy muy preparada. Me sacrifiqué en todos los aspectos de mi vida para estarlo".

Sin mirar atrás
Marcelo Aguirre
Pegarle a la pelota es algo que Marcelo Aguirre (23) bien podría hacer todo el día. Ya de pequeño le gustaban los deportes en los que se usaran la raqueta, y cuando esta se hizo más pequeña, así como la cancha, se dio cuenta de que su pasión era, sin dudas, el tenis de mesa. Fue su padre quien lo introdujo en este deporte y notó el talento del hijo. El peloteo comienza a la mañana, hay una pausa al mediodía y continúa a la tarde, para culminar con la ida al gimnasio. Y cuando no está en el pica-pica, Marcelo ocupa sus manos con el control del PlayStation o bien yendo al cine.
Aguirre considera que su fuerte en este deporte es su capacidad de concentración. "Detectar un error en la estrategia del juego del rival y la frialdad con la que puedo definir puntos claves. Para desarrollar estas habilidades tuve que dejar de lado a mi familia, amigos y prácticamente toda mi etapa del colegio, pero no me arrepiento de nada, porque este deporte me dio muchas satisfacciones", sostiene.
Además, cuenta orgulloso que esta es la tercera vez que participa en unos juegos olímpicos, por lo que agradece la confianza del Comité Olímpico Paraguayo, la Secretaría Nacional de Deportes y la Federación Paraguaya de Tenis de Mesa. Para esta ocasión, tratará de ir punto por punto hasta llegar lo más lejos posible.

En el blanco
Paulo Reichardt
La confirmación de su participación en los Juegos de Río le llegó hace dos meses, y tan pronto como se enteró se puso en marcha para entrenar. Es así como Paulo Reichardt (55) decidió trasladarse a 800 km de Asunción, en Campo Grande (Brasil), ya que el país no cuenta con un polígono de tiro para practicar. Largos fueron los días, puesto que salía en su vehículo los lunes de la capital y regresaba los sábados. En ese sentido, agradece al Comité Olímpico Paraguayo, que hizo posible los viajes.
Después de semanas de estar lejos de su familia y especialmente de sus nietos Alex y Oliver, con quienes adora jugar y pasar su tiempo libre, confía en que todo el esfuerzo valdrá la pena.
Paulo comenzó a practicar tiro desde muy joven, y a los 17 años se inició en el tiro de precisión. "Siempre practiqué varias disciplinas deportivas, entre ellas tiro, la cual me ha dado buenos resultados. Sigo practicando esto porque a mi edad me permite competir de igual a igual con los más jóvenes", explica.

La abanderada
Julieta Granada
Julieta Granada (29) es otra representante del golf nacional y ella será nada más y nada menos que la abanderada de Paraguay. Granada empezó a practicar golf gracias a su madre y hoy es considerada la mejor golfista profesional paraguaya. Hasta el cierre de la edición, por motivos de sus apretados horarios, Julieta no logró concedernos una entrevista.