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Mundo
sábado 12 de noviembre de 2016, 06:13

Las presidenciales de Bulgaria amenazan con provocar una crisis de gobierno

Sofía, 12 nov (EFE).- Los búlgaros están convocados mañana a las urnas para elegir a su presidente, escogiendo entre el independiente Rumen Radev y la conservadora Tzetzka Tsacheva, en la segunda vuelta de unas elecciones que amenazan con sumir al país en una crisis política.

Pese a que el presidente es una figura más bien representativa, cuenta con algunas potestades, tanto por ser jefe del Estado Mayor del Ejército como por la capacidad de vetar leyes aprobadas por el Parlamento y devolverlas a la Cámara, aparte de su realce simbólico.

Pero estos comicios destacan por haberse convertido, por voluntad del propio primer ministro, el conservador Boiko Borisov, en una especie de moción de censura dirigida al Ejecutivo actual.

Borisov ha asegurado que dimitirá si no gana Tsacheva, la actual presidenta del Parlamento y candidata de su partido, el conservador Ciudadanos para el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB), en el poder desde 2009, con una interrupción de un año.

"Del voto presidencial depende si el lunes habrá gobierno o no. No estoy amenazando a nadie, simplemente advierto. Es una moción de confianza. Si el pueblo no nos la da a nosotros, entonces no tenemos derecho a continuar gobernando", insistió Borisov esta semana en una entrevista televisada.

El pasado domingo, Radev, un antiguo comandante de las Fuerzas Aéreas de 53 años, sin experiencia política, que se presenta apoyado por la oposición socialista, venció de forma inesperada en la primera vuelta con casi el 26 % de los votos.

Entre los veinte candidatos restantes, Tsacheva (58 años), a la que Boikov invita a votar como futura "madre de la nación" y que los sondeos daban como favorita, quedó en segundo lugar con un 22 % de sufragios.

La segunda vuelta se hizo necesaria dado que ningún candidato obtuvo el umbral de más del 50 % requerido por la ley para elegir al jefe del Estado.

Los analistas interpretan el resultado de la primera ronda como una derrota para el GERB y los sondeos apuntan a que el fracaso del gobierno se repetirá mañana.

Esto supondría un revés para la supremacía que ostenta este partido en la política búlgara, donde controla el Ejecutivo y la presidencia, dado que el saliente jefe del Estado, Rosen Plevneliev, también es cercano al partido.

Los sondeos más recientes dan a Radev como claro ganador: así, la empresa demoscópica Alpha Research pronostica la victoria de Radev con un 49,6 % frente al 39,1 % de Tsacheva, una diferencia de 10 puntos que también dan otros institutos.

Si aciertan, y el primer ministro cumple con lo dicho, caerá la actual coalición en el poder, cuyos integrantes -el GERB, el derechista Bloque Reformista y el nacionalista Frente Patriótico- han mantenido constantes fricciones desde que llegaran al poder a finales de 2014.

El siguiente paso sería la convocatoria de elecciones legislativas anticipadas.

La situación amenaza con sumir al país con la renta más baja de la Unión Europea (UE) -el salario medio es de unos 380 euros- en un nuevo periodo de incertidumbre política como el que se produjo tras las protestas sociales que llevaron a la caída del primer gobierno de Borisov en 2013 y a un débil gabinete técnico posterior.

El debate electoral ha estado centrado en la crisis migratoria y las relaciones con Rusia, país con el que históricamente Bulgaria ha tenido buena sintonía.

Tanto Radev como Tsacheva defienden los compromisos de Bulgaria dentro de la OTAN y la Unión Europea, si bien el antiguo militar es considerado más cercano a Moscú y aboga por levantar las sanciones impuestas contra Rusia por la UE debido a la anexión de Crimea.

Vladislav Púnchev