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Mundo
viernes 4 de noviembre de 2016, 07:38

Las presidenciales búlgaras ponen a prueba al Gobierno conservador

Sofía, 4 nov (EFE).- Alrededor de 6,8 millones de búlgaros están convocados a las urnas el próximo domingo para elegir a un nuevo presidente, después una apática campaña electoral cuyo resultado pondrá a prueba la cohesión de la actual coalición conservadora.

La victoria en estas elecciones no se decidirá en primera vuelta, sino en una segunda y definitiva -el domingo 13- en la que, previsiblemente, se medirán la candidata conservadora del gubernamental Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB) y el de la principal fuerza opositora, el Partido Socialista.

Para el puesto de jefe del Estado, eminentemente representativo y con limitadas funciones, aspiran un total de 21 candidatos, un número récord en la historia moderna del país.

El duelo principal será entre la actual presidenta del Parlamento, Tzetzka Tsacheva, que podría convertirse en la primera presidenta del país, y Rumen Radev, un antiguo comandante de las Fuerzas Aéreas que compite como independiente pero que cuenta con el apoyo de los socialistas.

Tsacheva, una jurista de 58 años, que está por segunda vez al frente del Parlamento, lograría en la primera vuelta alrededor del 31 % de los votos, ante el 27 % de Radev, según un sondeo de la agencia de opinión Mediana.

Según la Constitución, para ser elegido presidente se debe lograr más de la mitad de los votos, algo que ningún candidato conseguirá en primera vuelta, según todas las encuestas.

"El resultado de las elecciones se decidirá en la segunda vuelta y es grande la incertidumbre sobre quién de los dos principales candidatos será el ganador. El resultado es imposible de pronosticar", explica a Efe Parvan Simeonov, de la empresa demoscópica Gallup International.

En una previsible segunda vuelta entre estos dos candidatos el resultado sería muy ajustado, con una ligera ventaja, de alrededor de un punto, para Tsacheva.

Sin embargo, esa escasa ventaja puede variar dependiendo de quién reciba más respaldos de las formaciones que queden fuera de la última ronda.

"Estas elecciones serán una moción de censura para nuestro partido", ha declarado el primer ministro, el populista Boiko Borisov, al presentar la candidatura del GERB apenas un mes antes de la votación.

El carismático líder que tomó las riendas del Ejecutivo por segunda vez hace dos años después de dimitir a principios de 2013 en medio de protestas sociales, se negó a anunciar el candidato de su partido para la Presidencia hasta el último momento.

"Si nuestra candidata no ocupa el primer puesto en la primera vuelta, el Gobierno presentará su dimisión. Luchamos por la victoria y si no la merecemos, si los búlgaros opinan que no somos dignos, entonces nos retiramos", declaró el exguardaespaldas al presentar a Tsacheva como aspirante el pasado 2 de octubre.

Varios analistas opinan que los comicios serán una prueba para la coalición gobernante, formada por el GERB, la formación de derechas Bloque Reformista y el nacionalista Frente Patriótico, cada uno con su propios candidatos para la Presidencia y con constantes fricciones desde que asumió el poder a finales de 2014.

"Las elecciones parlamentarias pueden desestabilizar al actual gobierno debido a la poca certeza sobre el ganador y las consecuencias si no es la candidata gubernamental", declaró a la agencia Focus el director del Instituto de Política Europea, Dimitar Bechev.

Pese al impacto de estas elecciones en la política doméstica, los temas de la campaña electoral han estado dominados por los asuntos internacionales, como la relación con Rusia y la crisis migratoria.

Los dos principales candidatos han declarado que el futuro del país está dentro de la UE y la OTAN, han prometido que trabajarán por unas mejores relaciones con Rusia y, sobre todo, por el levantamiento de las sanciones europeas a Moscú.

Tsacheva ha destacado la importancia de reforzar el Estado de derecho, seguir la vía euroatlántica y, al mismo tiempo, mantener buenas relaciones con Rusia y con Turquía, un socio clave para afrontar la actual crisis migratoria.

Tras el acuerdo entre la UE y Turquía de marzo ha disminuido el número de refugiados que llegan a las islas griegas, pero ha aumentado la presión sobre Bulgaria, con la llegada de inmigrantes y refugiados desde ese país, a lo que Bulgaria ha respondido con la construcción de una valla de más de 150 kilómetros.

Aunque tanto Tsacheva como Radev, un general de 53 años, abogan por acabar con las sanciones contra Rusia por la anexión de Crimea, a este último se el considera más cercano a los postulados de Moscú.

Por su parte, el candidato del Frente Patriótico, Krasimir Karakachanov, a quien las encuestas dan el tercer puesto con el ocho por ciento de los votos, destaca la amenaza de una "invasión" de inmigrantes de Oriente Medio.

Pese a que la institución presidencial en Bulgaria cuenta con escaso poder real, se considera importante por sus funciones representativas y es muy valorado por la opinión pública.

Vladislav Punchev