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Arte y Espectáculos
martes 14 de marzo de 2017, 01:00

Las garras atacan una última vez

Así la vimos..... Logan

Sergio Cáceres Mercado

sergio209@lycos.com

Luego de la trilogía de los X-Men que originalmente produjo Marvel para el cine, se realizaron dos spins-off, uno de ellos centrado en la figura de Wolverine, y otro más bien en los orígenes del equipo de mutantes. Esta nueva producción pertenece al primer derivado que, al parecer, concluye acá. Si es así, los mutantes estarán en los cines solamente a través del derivado que se enfoca en los First Class, donde Wolverine siempre tiene un papel importante. Aunque conociendo los giros de Marvel y el universo que van creando de a poco, es seguro que aparecerán más veces en otras películas.

Lo cierto es que hemos sido testigos de un cierre importante. Un cierre bien hecho, con mucha fuerza y nada de concesiones. Este es uno de los capítulos más sangrientos, tristes y conmovedores, todo al mismo tiempo. Wolverine es alguien que ya no puede amar, al menos de la manera en que uno se imagina; en todo caso lo hace a su modo, de un modo que ni los mutantes entienden. El amor filial lo lleva a ser aún más violento y, por supuesto, miserable; esa es su esencia.

Este héroe, otrora tan poderoso, ahora está en decadencia. En un futuro donde los mutantes ya son historia, él solo conserva su mal carácter y a dos amigos de su especie. Se las ingenia para sobrevivir, aunque cada día le cuesta más. Para colmo de males, se cruza con un especialista en cazar mutantes que busca a una niña especial. Contra su voluntad, Wolverine debe proteger a la niña de sus perseguidores y, desde ese momento, todo se vuelve una vorágine con huidas, lucha a muerte y reconocimiento entre la niña y él. Solo Charles Xavier comprende la conexión íntima que une a ambos.

Como Wolverine ya no está de servicio (en realidad, ¿lo estuvo alguna vez?), ahora usa su nombre de simple mortal: Logan. Es que ya se quiere retirar, como lo hacen todos los mutantes. Solo que no puede hacerlo porque tiene el gran estigma de todos los inmortales, aunque él carga consigo una posible solución, no muy digna, pero solución al fin. Ya no es Wolverine, líder indiscutido de los X-Men, sino alguien que huye de su pasado y nunca lo logra, alguien amargado cuyos seres a quienes amó ya no existen, excepto su amigo y maestro. Hasta que aparece esta extraña niña y lo redime. De las nueve entregas que en total hay de los X-Men, esta es posiblemente la más emotiva. Los seguidores de la saga deben verla y luego guardar el luto correspondiente. Pero a no desesperar, habrá más Wolverine/Logan para rato, y lo mismo puede decirse de los X-Men en general.

Calificación: ***1/2 (buena a muy buena)