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Mundo
sábado 24 de septiembre de 2016, 02:23

Las armas decomisadas en Brasil son en su mayoría nacionales y pequeñas

Río de Janeiro, 24 sep (EFE).- Las armas decomisadas en Brasil son en su gran mayoría nacionales y pequeñas, concluyó un estudio realizado por una organización no gubernamental, que desmitificó la idea que se tenía en el país de que los delincuentes portan armas de grueso calibre, de uso restringido e importadas.

El estudio del Instituto Sou da Paz con base en los registros de decomisos hechos en 2014 en cuatro de los estados más poblados del país mostró que el 61 % de las armas incautadas fue fabricada en Brasil y que el 70,7 % se limitaba a revólveres y pistolas.

"Este diagnóstico es importante porque aún es común en las informaciones periodísticas y entre algunas autoridades de seguridad atribuir al tráfico internacional la fuente de la mayor parte de las armas ilegales en Brasil", según el informe que la ONG publicará en las próximas semanas y al que Efe tuvo acceso.

El estudio permite concluir que la mayoría de las armas fue vendida legalmente en el país y desviada al mercado clandestino en algún momento, por lo que es posible poner en marcha una política de control más efectivo que impida que terminen en manos de delincuentes, según el Instituto Sou da Paz.

"La buena noticia es que el informe muestra que la gran mayoría de las armas decomisadas ya estuvo en algún momento bajo el control de las autoridades brasileñas, por lo que es posible mejorar el control de forma inmediata sin depender de acuerdos de cooperación internacional o de reforzar la vigilancia en las fronteras", dijo a Efe Natalia Pollachi, coordinadora de proyectos del Instituto.

Pese a que Brasil puso en marcha en 2003 un severo Estatuto de Desarme que redujo el número de armas compradas anualmente por civiles desde unas 132.000 en 2002 hasta 66.875 en 2014, aún hay una gran cantidad circulando ilegalmente.

Según el estudio, la Policía se incautó en 2014 de 49.248 armas tan sólo en la región sudeste del país, que incluye los tres estados más poblados (Sao Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro).

Los cuatro estados del sudeste concentran el 42 % de la población de Brasil, casi la mitad de las 118.379 armas decomisadas en todo el país en 2014, el 31,3 % de las 66.875 comercializadas legalmente el mismo año y el 28 % de los homicidios con armas de fuego.

De acuerdo con el Instituto, pese a los avances del Estatuto del Desarme, que evitó la muerte de unas 160.000 personas desde su aprobación, las armas de fuego fueron responsables de 40.369 homicidios en 2014, que representan el 71 % del total (56.804).

El Instituto asegura que, "para evitar que las armas lleguen al mercado ilegal y suplan las mas diversas modalidades criminales, es vital conocer de dónde vienen, ya que los esfuerzos para su posterior decomiso son más costosos y arriesgados y poco eficaces".

De acuerdo con el estudio, el 49,4 % de las armas decomisadas eran revólveres, el 21,3 % pistolas y el 15,7 % escopetas.

Entre las de mayor poder de fuego, las más frecuentes fueron las carabinas y los rifles (1.611 o 3,3 % del total), seguidas por fusiles (478 o 1,0 %) y subametralladoras (401 o 0,8 %).

En cuanto al calibre, las más comunes fueron el .38 (29,7 %), el .32 (18,7 %) y el .22 (9,8 %), calibres permitidos entre civiles.

De las de grueso calibre, restringidas a las fuerzas públicas, las más frecuentes fueron las .40 (6,7 %), .380 (6,6 %) y 9 milímetros (4,3 %).

En cuanto a las marcas, un 39,3 % eran de la brasileña Taurus, un 16 % de la también brasileña Rossi, un 2,4 % de la estadounidense Smith & Wesson, un 2,3 % de la Compañía Brasileña de Cartuchos (CBC) y un 1,5 % de la también nacional Imbel (estatal).

Entre las extranjeras, además de S&W, sólo destacó la italiana Beretta (1,2 %), aunque también aparecieron armas de Austria (0,8 %), Argentina (0,5 %) y República Checa (0,3 %).

"Este dato es fundamental para orientar una política de control porque indica que la mayoría fue fabricada en el país y desviada en algún momento y señala los países con los cuales es prioritario reforzar la cooperación internacional", dice el estudio.

Pollachi asegura que lo ideal sería poder rastrear también cómo esas armas fueron desviadas del mercado legal al clandestino y en manos de quién terminaron, "pero esas informaciones son del banco de datos de la Policía Federal al que no tenemos acceso".

"Pero estudios anteriores con otras muestras permiten decir que la mayoría de esas armas fue hurtada o desviada de empresas de seguridad y que terminaron principalmente en manos de acusados de robo y homicidio", aseguró.

Pollachi citó un estudio sobre las armas decomisadas en el estado de Sao Paulo en 2011, según el cual un 34 % estaba en manos de acusados de robo, un 32 % de porte ilegal y un 9 % de homicidio.

Carlos A. Moreno