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miércoles 17 de mayo de 2017, 01:00

La vid y los sarmientos

Hoy meditamos el evangelio según San Juan 15, 1-8.

En el trato personal con Jesucristo nos disponemos y aprendemos a ser eficaces, a comprender, a estar alegres, a querer de verdad a los demás y a llevarlos más cerca de Dios; a ser buenos cristianos, en definitiva. “Por tanto –comenta San Agustín–, todos nosotros, unidos a Cristo nuestra cabeza, somos fuertes, pero separados de nuestra cabeza no valemos para nada (...). Porque unidos a nuestra cabeza somos vid; sin nuestra cabeza (...) somos sarmientos cortados, destinados no al uso de los agricultores, sino al fuego”.

“De aquí que Cristo diga en el evangelio: Sin mí no podéis hacer nada. ¡Oh Señor! Sin ti nada, contigo todo (...). Sin nosotros él puede mucho o, mejor, todo; nosotros sin él nada”.

El papa Francisco a propósito el evangelio de hoy dijo: “Para realizar esto, debéis permanecer unidos a Cristo. Sus palabras son la base de vuestra eficacia: “Yo soy la vid. Vosotros los sarmientos... porque sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5). Él os llama también hoy a un mayor amor, porque os invita a una permanente conversión del corazón. Os llama a una mayor unión con él en su Iglesia, pues es allí donde le encontráis”.

“Y la unión con Cristo en su Iglesia es la condición esencial de toda vuestra eficacia apostólica. Es Cristo quien os confía vuestra misión, una misión que, sin embargo, está coordinada dentro de la unidad de su cuerpo mediante los pastores de la Iglesia. Esto explica el gran valor que tiene una amorosa comunión de fe y disciplina con vuestros obispos quienes, como dice la Carta a los Hebreos, “velan sobre vuestras almas, como quien ha de dar cuenta de ellas”, (He 13,17).

Jesús es la vid y a través de él –como la linfa en el árbol– hace llegar a los sarmientos el amor mismo de Dios, el Espíritu Santo. Es así: Nosotros somos los sarmientos, y a través de esta parábola, Jesús nos quiere hacer entender la importancia de estar unidos con él…”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios de Francisco Fernández Carvajal y http://es.catholic.net/op/articulos/17114/cat/566/yo-soy-la-vid-verdadera-y-mi-padre-es-el-viñador.html).