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Política
lunes 29 de mayo de 2017, 01:00

“La ventaja que tiene ANR es que la oposición está sin proyecto histórico”

El líder del movimiento Progresista Colorado realizó críticas a los partidos de oposición que ni siquiera articulan un relato político que ponga en cuestión el modelo del oficialismo, dijo. Opinó sobre el escenario del Partido Colorado.

Patricia Vargas

@patriciavargasq

El ex presidente Nicanor Duarte Frutos, hoy candidato a senador por un movimiento disidente, realizó un análisis sobre la situación del Partido Colorado, del Gobierno y de la oposición.

–¿Cuál es la diferencia que existe entre el Partido Colorado de ahora y el de hace diez años?

–Hace diez años el coloradismo todavía era un lugar de debate, de discusión y de defensa de la soberanía nacional, que hoy está entregada a la banca internacional, hoy subordinada a la gran deuda. No se discuten ideas y se legitiman los intereses del grupo Cartes. La Junta de Gobierno es una escribanía del cartismo.

–¿Teme que el Partido Colorado vuelva a caer en el 2018?

–Solo en una sociedad copada por el autoritarismo se dramatiza la derrota y se habla de llanura cuando se pierde. Se puede perder si no se representan los intereses nacionales y si el partido no se constituye en un lugar de construcción y justicia social.

–¿Qué tiene la ANR a su favor que le podría ayudar a no volver a caer?

–La ventaja de hoy es que la oposición está sin ideas, sin proyecto histórico, ni siquiera articulan un relato político que ponga en cuestión el modelo de gestión del oficialismo. La oposición vive su momento más oscuro de su decadencia intelectual y moral. Gran parte del liberalismo se convirtió en una extensión más de las gerencias del grupo Cartes.

–En caso de que la oposición llegue a aglutinarse en torno a la figura de Mario Ferreiro, ¿podría representar peligro para el Partido Colorado?

–En el Progresismo sostenemos que debemos volver a ser un partido nacional con la necesidad de defender recursos estratégicos y tierras. Defender el mercado nacional y de proteger la fuerza laboral de los abusos del capitalismo. Si no luchamos por la inclusión social y fortalecimiento del Estado todos seremos responsables de un Estado fallido.

–Pero ¿puede o no Mario Ferreiro ponerle freno al Partido Colorado?

–Si nuestro candidato asume una posición conservadora, de sosteniente de políticas excluyentes y Santiaguito Peña sigue con su política de congelamiento de salarios, pérdida de poder de consumo de sectores populares, privilegios fiscales, el endeudamiento masivo sin modificación del sistema tributario injusto, lógicamente alguien que plantee un proyecto alternativo y que logre cohesionar a diversos sectores políticos de la sociedad, tiene la posibilidad de vencer a un candidato ultraconservador.

–¿El rechazo que usted y otros tienen hacia Peña tiene que ver con su nueva militancia en la ANR o por sus ideas?

–La candidatura de Peña es una forma de menoscabo de Cartes a la dirigencia, pero lo más grave de Peña no es que sea una persona sin conducta, que sea un neocolorado sin condiciones, sino que él claramente se presenta como representante de un modelo que empobreció a América Latina en los años 90. Peña cree que Paraguay puede desarrollarse con la inversión extranjera sin ningún tipo de control y regulación, y apoyando la explotación laboral, por ejemplo, nuestro país va a crecer.

–Algunos dirigentes sostienen que lo que ahora hace Cartes con Peña es lo mismo que usted hizo con Blanca Ovelar en el 2003. ¿Qué opina de eso?

–No. Blanca tenía 25 años de afiliación cuando fue candidata. Era una mujer que siempre tuvo compromiso social muy fuerte. Venía de larga presencia en el manejo del Estado. Es más, era el momento de buscar una mujer presidenta y sigo soñando con que una mujer llegue a ser presidenta. No hay punto de comparación entre ambos. Blanca es una mujer con personalidad y carácter. Peña es un chico que carece de altura moral, es igual que un cascote en un raudal: va a terminar donde la corriente lo lleve; generalmente, en un vertedero.

–¿Cuánto tiempo cree que Cartes pueda llegar a subsistir en la política? ¿Cree que si llega a ser senador se podrá afianzar más?

–Si tomamos la experiencia en nuestro país, no hay empresario que se haya quedado en la política. Guillermo Caballero Vargas se fue; Pedro Fadul se fue; Juan Carlos Wasmosy y otros no quedaron. Cartes no tiene vocación política. Él está enamorado del poder, especialmente de la púrpura del poder. Le fascina el Estado como instrumento para expandir sus corporaciones económicas. A Cartes la política como relación humana le produce alergia. Lo que Cartes hace es poner a las instituciones públicas al servicio de sus empresas.

–¿Y si se queda en el Senado?

–Cartes es lo más trágico de la vieja política, la reproducción de lo más pernicioso, y por eso no se qué aporte puede dar al Congreso. Su único instrumento de disciplinamiento político es la plata. Las compras más importantes de Cartes (avión, helicópteros, hoteles y medios de comunicación, etc.), ¿por qué coinciden con su ascenso al poder?

–¿Usted dice que Cartes usa información privilegiada del Estado para hacer negocios particulares?

–Su sistema temerario consiste en la instalación, en cada ministerio, de pequeños grupos paragubernamentales liderados por sus gerentes que desde la sombra son los que toman las decisiones administrativas y burocráticas, y acceden a todas las informaciones confidenciales que el Estado debe preservar para facilitar la libre competencia en el mercado o la disputa legal.

–Hoy a usted se lo ve un poco menos conservador que antes. ¿A qué se debió eso?

–Creo que hay una dinámica social. Vivimos en un mundo de incertidumbre (...). Hay cosas que representan la crisis de lo que en algún momento desde el liberalismo se pretendió presentar, que el camino único que tenía el mundo era el modelo neoliberal.

–¿Cómo hizo para levantarse de la caída del 2008 y ahora de vuelta aparecer como uno de los líderes de la disidencia?

–La política en Paraguay se redujo al show artístico, al márketing. Lugo llegó sin hablar, cayó sin hablar. Cartes llegó sin hablar y se perdió el valor de la palabra, del debate, etc. Hay una sociedad que comprende que el Estado debe ser administrado con criterio político. No por expertos. Los empresarios han fracasado. Los curas también fracasaron como gobernantes. Hay un interés de la juventud que antes no había. Nuestro proyecto tiene éxito porque luego de la satanización se comprendió que nuestra derrota no fue por mal gobierno.