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Mundo
miércoles 26 de abril de 2017, 18:53

La unión de un barcelonista y de un madridista conquista Paraguay

Belo Horizonte (Brasil), 26 abr (EFE).- Uno, el comandante, nació en Barcelona y es hincha del Barça, club en el que trabajó. El otro, su ayudante, nació en Madrid y admira al club blanco, aunque trabajó para el Atlético de Madrid.

Los dos han convertido al Libertad asunceno en el equipo a batir en Paraguay.

El entrenador Fernando Jubero y su ayudante Carlos Aitor García dirigieron hoy en Belo Horizonte al Libertad en su compromiso de Copa Libertadores contra el Atlético Mineiro.

Jubero (Barcelona, 27 de febrero de 1974) lleva 4 años destacando en los banquillos paraguayos, primero con Guaraní, luego con Olimpia y desde inicios de este año, en Libertad.

Sin experiencia dirigiendo a un equipo profesional, la vida de Jubero, quien llegó a Paraguay para dirigir las categorías inferiores del Guaraní, cambió cuando la directiva del club le puso como emergencia temporal al frente del equipo, a mediados de 2013, tras la destitución del técnico por malos resultados.

El catalán, licenciado en psicopedagogía y que años atrás compaginaba su trabajo como maestro de primaria con entrenar a niños en su tierra natal, venció, a base de resultados y, principalmente, con un gran juego, vistoso y ofensivo, la desconfianza y los prejuicios que siempre sufren aquellos que no jugaron en la elite del fútbol profesional.

En 2015 logró una de las mayores logros al llegar con el Guaraní hasta las semifinales de la Copa Libertadores.

Fue entonces cuando a Carlos Aitor García (Madrid, 14 de febrero de 1984) le hablaron por primera vez de Jubero, quien a finales de 2015 abandonó el Guaraní para tomarse un tiempo y regresar a Barcelona para hacer cursos de formación.

García hacía unos meses que también estaba sin equipo, tras dejar de ser el ayudante del alemán Winfried Schäfer.

Licenciado en Psicología y máster en Alto Rendimiento y Psicología Deportiva, además de poseer la licencia de entrenador profesional de la UEFA, García trabajó en el departamento de psicología del Atlético Madrid, que compaginaba con dirigir al equipo de la Universidad Complutense de Madrid.

Tras subir el juvenil del Deportivo Santa Ana de Madrid a la división de honor, y tomar las riendas luego del primer equipo, el joven técnico entendió que las oportunidades para entrenar a nivel profesional en España eran muy pocas y aprovechó su dominio del inglés para probar suerte en el extranjero.

"Mandé el currículum a todos lados y el único que me respondió fue el Montego Bay, de la primera división de Jamaica", asegura.

Pese a la precariedad del equipo jamaicano, García llamó la atención de Jubero y se reunieron a finales de 2015 en Barcelona, tras el cual el técnico le invitó a sumarse al Olimpia paraguayo.

Aunque lograron "el mayor porcentaje de victorias en la historia del club", cercano al 80 %, un tropiezo en la recta final, cuando luchaban por el título, hizo que Jubero ofreciera su cargo.

"Fue para ver si realmente confiaban o no en nosotros", dijo. Sorprendentemente, el directivo le aceptó la renuncia, aunque el cambio no trajo de vuelta el título a las vitrinas del Decano y sí a las del Guaraní, con la base que Jubero había preparado meses atrás.

El buen trabajo no pasó desapercibido para otro de los grandes de Paraguay, Libertad, que no dudó en contratarlos para esta temporada.

Ahora están encantados y tranquilos con el nuevo proyecto que lideran junto a un entrenador de porteros madrileño y un ayudante catalán. El cuerpo técnico lo completan dos paraguayos.

Libertad lidera el Apertura paraguayo, con cuatro puntos más que Olimpia, que tiene un partido más, y Guaraní.

El trabajo para preparar el siguiente partido les impidió, incluso, ver el clásico del fútbol español del pasado domingo.

Pau Ramírez