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Editorial
sábado 18 de marzo de 2017, 02:00

La suba de la ANDE incidirá negativamente en la economía

El aumento de las tarifas de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) tendrá efectos negativos en la economía de la gente. En primer lugar, aumentará de manera directa el monto que cada hogar deberá pagar por el uso de este servicio esencial para la calidad de vida. Por otro lado, el BCP ya anunció la probabilidad de que también tenga repercusión en el Índice de Precios al Consumidor, lo que significará una mayor inflación en 2017. La decisión de aumentar la tarifa se da, además, en un contexto de fuerte indisposición ciudadana con la ANDE, situación que contribuye a aumentar el malestar general, lo cual no es bueno para la democracia y para el buen desempeño de la economía.

El anuncio de incrementar los costos de la energía eléctrica se da en medio del hartazgo ciudadano por los permanentes cortes que no solo generan incomodidad, sino también costos económicos en los hogares y las empresas por las pérdidas que genera. La indisposición ciudadana se profundizó al conocer mejor las características del incremento y que nuevamente son los sectores medios, vulnerables, y las pequeñas y medianas empresas las afectadas en mayor proporción.

La situación se agrava si consideramos las expresiones de las autoridades económicas acerca de que estamos llenos de dinero y que nos endeudamos para aumentar la infraestructura; sin embargo, la ANDE en todos estos años de endeudamiento no fue capaz de mejorar la suya para que ello se traslade a un aumento de la calidad de sus servicios.

Al final, el financiamiento terminará cayendo en los usuarios de nivel medio, acentuando no solo las desigualdades, sino también la percepción ciudadana de un Estado que solo le favorece a unos pocos, con el riesgo de incremento de la inflación.

Mientras, los niveles de menor consumo que se supone no sufrirán aumento continuarán con energía monofásica, impidiéndoles llevar a cabo cualquier emprendimiento económico que requiera algún nivel de tecnología, condenándoles a la baja productividad y ninguna posibilidad de innovación. En el sector rural, esto se traduce en campesinos que terminan vendiendo sus productos con poco valor agregado, siendo tomadores de precios y sufriendo el abuso de las condiciones asimétricas que les impone el mercado, ante las deficiencias de los servicios públicos, incluyendo el de la ANDE. Las micro, pequeñas y medianas empresas del sector urbano sufrirán las consecuencias del incremento con un aumento de sus costos.

No le hace bien al país que el Gobierno tome decisiones de esta naturaleza sin señales positivas anticipadamente. El exitismo que el Gobierno trata de transmitir para generar expectativas optimistas no está ayudando porque la gente no siente los beneficios.

Recientemente se anunció un crecimiento del PIB del 4,1% en 2016; sin embargo, esta misma semana salieron los resultados de la encuesta continua de empleo en el que el último trimestre de 2016 cerró con un aumento del desempleo y del subempleo con respecto al mismo periodo de 2015.

En resumen, aumenta el PIB, pero no mejora el empleo y suben las tarifas de un servicio público esencial bajo un esquema inequitativo y en un contexto de mala calidad del servicio. Definitivamente, no es el mejor escenario para la gente.