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Mundo
domingo 26 de junio de 2016, 12:23

La sombría sensualidad del hombre de Lanvin cierra la pasarela de París

París, 26 jun (EFE).- Lanvin colocó el broche de oro a la Semana de la Moda Hombre en París al poner sobre la pasarela la respuesta de la moda a un mundo nuevo, que solo puede llegar a través de la creatividad: movimiento, romanticismo, libertad, diversidad y sencillez, como defendió el diseñador holandés Lucas Ossendrijver.

Ossendrijver celebra su décimo aniversario al frente de la dirección masculina de la marca con un trabajo que él mismo considera un manifiesto: "He apostado por la generosidad y la creatividad", dijo.

"Son tiempos difíciles, en el mundo y en la moda. Hay muchos cambios, muchas cosas pasan y me preguntaba qué puedo hacer yo desde mi posición: la única respuesta que tengo es la creatividad", declaró Ossendrijver a Efe tras el desfile.

El diseñador opinó que "hay que ser creativo para encontrar soluciones, propuestas nuevas", idea que trató de traducir en una colección "ligera, fácil de llevar, creíble y no lujosa, aunque hay mucho trabajo y mucho detalle".

La diversidad llegó de la mano de un continuo contraste de tejidos en el que telas satinadas se mezclan con otras mates, los colores pasteles alternan con tonos oscuros, casi tóxicos en una línea oscura pero romántica, seductora, como un emblema de Lanvin.

"Después hay otro tipo de seducción, más oscura, con estampados de flores para la noche o paisajes de ciudad. Quería que fuera una colección urbana trabajando siempre la artesanía, poniendo atención a los detalles, pero sin dar una sensación de ostentosidad", indicó.

Prendas cómodas, ligeras y sencillas como camisas "oversize" con pantalones de estilo obrero a la altura del tobillo, ligeramente pitillos.

La marca se decantó también en esta ocasión por añadir símbolos como flechas, rosas, estrellas o tatuajes estilo "pin-up", bien bordados en punto de cruz en camisas y deportivas, bien estampados en parches cosidos como insignias militares o incluso a modo de bisutería en collares y pulseras.

"La seducción puede ser también sombría", sentenció el diseñador, que admitió la influencia en sus colecciones de sus iconos musicales como David Bowie y otras figuras del rock.

Y hasta el último día de esta Semana de la Moda en la que se presentaron las colecciones primavera-verano 2017 para hombre, tuvo que esperar el diseñador chino Sean Suen para realizar su primer desfile en París.

El creador fundó su marca en Pekín en 2012 y había participado hasta en dos ocasiones en la pasarela londinense, pero hoy se mostraba "emocionado" ante esta nueva oportunidad para la firma que lleva su mismo nombre y que se caracteriza por combinar utilidad y exageración en las siluetas.

Con este primer desfile, Suen quiso mostrarse a sí mismo, contar quién es, de dónde viene y como trabaja, y qué mejor forma de hacerlo que a través de sus diseños en los que Oriente y Occidente confluyeron como un todo a través de la construcción y deconstrucción de piezas de sastrería.

El diseñador eligió los colores caqui y blanco para presentar sus sentimientos por Europa, mientras que el negro y el azul marino evocaron el misterio y el encanto oriental en abrigos y pantalones cortos, a modo de bermudas, en seda con cremalleras integradas como parte de la decoración.

"Londres es más juvenil, pero trabajar en París es fantástico, es el centro de la moda y siempre me gusta venir", admitió a Efe el diseñador Sean Suen en el "backstage".

Suen confesó que siente predilección por los "shorts" con cremalleras y las chaquetas estilo levita, "mis piezas favoritas en esta colección", confesó.

Tras las propuestas de Milán y Londres, la Semana de la Moda de París llega a su fin con una pasarela que ha apostado especialmente por "looks" muy urbanos y deportivos, incluso en las piezas de sastrería buscando siempre la actualización del traje masculino e un intento, que siempre gusta, de adaptarlo al día a día del siglo XXI.

María D. Valderrama