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Opinión
domingo 7 de agosto de 2016, 01:00

La solución no es difícil

Por Arnaldo Alegre
Por Arnaldo Alegre

Finlandia compartía con Paraguay un triste récord: sus ciudadanos se morían como moscas por ataques cardiacos. La diferencia es que Finlandia encontró la solución de una forma sencilla y Paraguay sigue ensanchando esta triste estadística, entre otras cosas, porque no para de navegar en las aguas estancas del amiguismo y de los favoritismos familiares y partidarios.

Y la solución finlandesa no fue ni complicada ni multimillonaria, ni necesitó de chantas costosos. Fue puro sentido común y lo hicieron hace 45 años.

Este país pasó hambre por la II Guerra Mundial. Al terminar el conflicto volvieron los productos antes inaccesibles. Se dieron atracones de mantequilla, salchichas, leche entera, carnes, cigarrillos y sal. Además, por ser un pueblo de trabajadores manuales, sostenían que los vegetales eran para "los conejos y no los verdaderos machos", resalta una nota de BBC Mundo que cuenta la experiencia.

En 1972, el Gobierno nombró a un joven médico con un máster en Ciencias Sociales, Pekka Puska, director general del Instituto Nacional de Salud Pública. "El equipo que trabajaba... y yo estábamos dispuestos a cambiar el sistema; en este caso, cambiar la salud pública, así que nos pusimos a trabajar", cuenta Puska.

Se aliaron con una poderosa y respetada asociación de esposas para instalar el mensaje de que debían comer más sanamente suprimiendo el abuso de carne, de sal y tabaco. Todos los platos típicos empezaron a ser transformados con este concepto. Los restaurantes dejaron de servir tanta sal. ¿Hubo multas?, no; conciencia social.

Como Finlandia padece de un clima muy frío, las frutas y vegetales son escasos. Pero abundaban las bayas. Se asociaron con el Ministerio de Agricultura y el de Comercio para incentivar su consumo.

Había competencia de reducción de colesterol entre pueblos. Era un honor, por ejemplo, tener más verduras en la heladera que el vecino. Y también había una especie de reality show, en donde médicos hacían el seguimiento de personas que cambiaban sus hábitos de consumo.

"En términos de dieta, en muchos lugares la discusión es muy confusa. Hay muchos intereses creados. Lo que la gente necesita son acciones firmes basadas en evidencia sólida", responde Puska.

Los paraguayos tenemos la solución a nuestros problemas, solo debemos terminar con el maldito amiguismo, poniendo a la gente correcta en los lugares correctos y dejándoles que hagan su trabajo. No es mucho pedir.