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Economía
domingo 26 de junio de 2016, 01:00

La sequía en el Pilcomayo también causa daños sociales y económicos

Además de la fauna, las actividades económicas y las comunidades también sufren la falta de agua en el Pilcomayo. Mientras que los ganaderos pueden salvaguardar la situación bombeando agua con máquinas, los grupos indígenas y los pequeños productores no saben cómo afrontar el problema, que tiende a agravarse.

La muerte de los animales silvestres como consecuencia de la sequía en el río Pilcomayo fue lo que primero llamó la atención en los medios de comunicación. Sin embargo, los daños sobrepasan este ámbito.

En el Chaco, pese a su fama de tierra seca, se pueden realizar varias actividades económicas, especialmente la ganadería. Inclusive, algunos pobladores, como Zenón Morínigo, quien se dedica principalmente a la ganadería, alguna vez hicieron exitosamente plantaciones de cebolla. Sin embargo, no pudieron continuar por el alto costo del agua. El empresario aseguró que si hubiese agua y electricidad accesible para todos en el Chaco, las actividades económicas crecerían de forma exponencial.

Pero la realidad es otra. Actualmente no se cuenta siquiera con lo mínimo. La sequía del río Pilcomayo deja en jaque todas las actividades económicas de la zona, especialmente la ganadería, que es la ocupación principal de los chaqueños. Los productores con mayor capacidad económica bombean el agua de la tierra, pero solo hasta 15 metros de profundidad, debido a que más allá el agua ya es salada y, por ende, inutilizable. Estas estructuras que por el momento “salvan” al ganado, cuestan como mínimo G. 10 millones (USD 1.800), comentó Morínigo.

Lo más lamentable, a criterio de los lugareños, es que todo esto “se veía venir, pero no se hizo nada”, manifestó Norma Servín, pobladora del distrito de Margariño desde hace 27 años. Tanto ella como su familia se dedican a la ganadería y asegura que en todos esos años de actividad nunca presenciaron una sequía tan seria como esta.

“Hace dos años ya que venimos pidiendo a la Comisión del Pilcomayo que haga algo”, se quejó Servín. Dijo que no saben hasta cuándo aguantarán con los sistemas de bombeo y que además la falta de agua en el Pilcomayo impide mantener las pasturas. “Sin el pasto y el agua perderíamos nuestro ganado”, expresó, preocupada.

Resaltó que la ganadería ocupa a casi todas las familias de la zona y que prácticamente es el único sustento en los departamentos chaqueños. Además de señalar a la Comisión Pilcomayo y al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) como los culpables de la sequía del río, Servín despotricó contra autoridades locales y nacionales. El acompañamiento que reciben al hacer sus reclamos es mínimo, dijo.