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Mundo
domingo 24 de julio de 2016, 04:25

La "segunda vida" de una prisión holandesa con pisos de diseño

Rotterdam, 23 jul (EFE).- El complejo penitenciario de Rotterdam, una de las prisiones más antiguas de Holanda que abrió sus puertas en 1872 y que actualmente está "jubilado", recibirá una segunda vida al ser transformado en un edificio de apartamentos de diseño y un área verde pública.

A finales de este año empezarán los trabajos de reforma del proyecto "Tuin van Noord", que en holandés significa jardín o huerto del norte, que consistirá en la construcción de alrededor de cien apartamentos de diseño, un parque público y varios equipamientos como restaurantes y oficinas.

Después de servir como prisión durante casi 150 años, "era el momento de transformar el espacio sin que perdiera su esencia porque en Rotterdam tenemos pocos edificios históricos" después del bombardeo de 1940, explicó a Efe, el director de HD, una de las empresas promotoras de la iniciativa, Robin Dijkgraaf.

Diseñado por el arquitecto C. Allard Pierson, el edificio en forma de estrella, consta de cinco alas, cuatro de las cuales estaban destinadas a celdas y la otra a administración, y estuvo en activo hasta octubre 2012.

El centro penitenciario contaba también con capilla donde se permitía el culto tanto a musulmanes como católicos, que probablemente se convertirá en un espacio polivalente para reuniones y actividades, señaló Dijkgraaf.

Después de varias renovaciones, y la construcción del archivo y el Palacio de Justicia, el complejo pasó de cárcel de castigo, la primera prisión del país con celdas individuales, a utilizarse como un centro de detención preventiva.

El Palacio de Justicia, construido en 1899 por el arquitecto Willem Cornelis Metzelaar y declarado patrimonio en 1998, alberga hoy oficinas y varias empresas, aunque se espera que se incorporen más con el nuevo proyecto, explica.

Por su parte, "el archivo ya sabemos que se destinará a un restaurante con un concepto innovador culinario".

Los apartamentos que se construirán en el edificio principal del antiguo centro penitenciario, incluirán tipologías diferentes con opciones de entre 60 a 300 metros cuadrados.

El precio, aunque como aclara Dijkgraaf todavía es pronto para dar una cifra exacta, partirá de los 200.000 euros.

Hasta el momento han recibido más de 3.000 solicitudes de compra para tan solo 100 apartamentos, y están definiendo "la manera más justa para realizar las entregas".

Como valor añadido, y según elección del comprador, los apartamentos se entregarán totalmente finalizados o el propietario tendrá la posibilidad de diseñar el interior.

Los trabajos de reforma y rehabilitación del complejo empezarán a finales de este año y seguramente en 2017 se podrán entregar los primeros apartamentos correspondientes a la primera fase.

No obstante, "la finalización completa del proyecto está prevista para 2018", precisó Dijkgraaf.

Situado en una calle de los canales de Rotterdam, este nuevo proyecto de viviendas "permitirá que un espacio que actualmente está cerrado, sin ningún uso, será transformado en grandes zonas verdes para el provecho de todos los habitantes del barrio", explicó a Efe el teniente de alcalde y concejal de Urbanismo e Integración, Ronald Schneider.

Un espacio destinado a viviendas que encaja con la filosofía urbanística de Rotterdam y que "funciona porque combina tipos de alojamiento caros y baratos en una misma área para evitar la creación de guetos y diversifica la oferta de viviendas para facilitar a la clase media-alta más alternativas y prevenir así que las familias escapen de la ciudad", destacó el edil.

En Holanda este tipo de metamorfosis arquitectónica que otorga nuevas funciones a edificios históricos es habitual.

De hecho, no es la primera vez que un complejo carcelario ha sido transformado en este país, que ya cuenta con el hotel de lujo "Het Arresthuis" en Roermond, en el sur del país.

Esa reconversión de espacios también es común en iglesias abandonadas como la librería "Selexys" en Maastricht, el club y sala de conciertos "Paradiso" en Amsterdam y el pub "Café Olivier" en Utrecht.

Se trata de un reciclaje de inmuebles históricos que otorgan nuevos usos y una segunda vida a edificios que de otra manera serían demolidos o abandonados.

María López Fontanals