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Mundo
domingo 23 de octubre de 2016, 01:00

La residencia de verano de los papas, Castel Gandolfo, fue abierta al público

EFE

CASTEL GANDOLFO - ITALIA

El papa Francisco no utilizó nunca el palacio del Castel Gandolfo, por ello tomó la decisión hace dos años de abrir algunos de sus espacios públicos, pero desde mañana se podrá acceder incluso a las habitaciones más privadas, las del apartamento papal.

“El Papa tiene muchas otras cosas que hacer y no quiere venir aquí por lo que ha preferido regalarnos la oportunidad de visitar este exclusivo palacio”, explicó durante la presentación a la prensa el director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci.

Francisco ha roto con las anteriores tradiciones papales, no reside en el tercer piso del palacio apostólico sino en la residencia Santa Marta y tampoco ha querido veranear nunca en la fresca y silenciosa Villa de Castel Gandolfo, a 30 kilómetros de Roma, y que en 1626 mandó construir el papa Urbano VIII para huir de la canícula de la capital.

¿Por qué no permitir que los visitantes puedan acceder a uno de los palacios más exclusivos del mundo, con su granja, su huerto y espectaculares vistas y jardines?, ha pensado Francisco.

UNA VISITA EN TREN. Hace dos años ya se abrieron al público los jardines y desde el año pasado se pueden visitar algunos espacios del palacio e incluso llegar en tren desde el Vaticano, pero por ahora eran inaccesibles las habitaciones donde habían dormido, escrito sus encíclicas y rezaban los anteriores papas.

Todos los días menos los domingos y a un precio a partir de 18 euros quienes quieran visitar la villa pontificia de Castel Gandolfo podrán también acceder al dormitorio del pontífice, una enorme y luminosa habitación en lo más alto del palacio y desde donde se divisa el mar. Una habitación que sorprende por su austeridad, su cama pequeña y sin excesivas decoraciones y pocos muebles.

LOS HIJOS DEL PAPA. Una habitación en la que nacieron unos 40 niños durante la II Guerra Mundial, ya que el palacio se convirtió en refugio y sala de partos, cuando en enero de 1944 desembarcó el Ejército estadounidense en Anzio para liberar Italia de la invasión naci-fascista y en la zona se vivieron duras batallas.

Bebés a los que llamaron “los hijos del Papa” y a los que muchos se les bautizó con el nombre de Eugenio, como el papa Pío XII, que les abrió las puertas.

Pero también la cama donde murieron Pío XII y Pablo VI, que vivieron sus últimos días en Castel Gandolfo.

El nuevo espacio es un recorrido por la historia del “otro Vaticano” con la pequeña capilla privada, el estudio donde aún hay una pequeña bandera de la Baviera de Joseph Ratzinger o la biblioteca, donde anteriores pontífices redactaron sus documentos y encíclicas y donde Benedicto XVI se hizo instalar un piano.