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domingo 15 de enero de 2017, 01:00

La reelección entró en etapa decisiva

Por Estela Ruiz Díaz
Por Estela Ruíz Díaz

Con la entrega a la Justicia Electoral de las 360.000 firmas que avalan el pedido de enmienda constitucional bajo la figura de la iniciativa popular, Horacio Cartes dio otro paso esencial hacia su proyecto de reelección presidencial. En un camino sin retorno.

La presentación del voluminoso documento (con todos los adornos del boato colorado aunque la cúpula oficialista fue vestida de punta en blanco y los seguidores de la albirroja) es la respuesta "popular" con la que quieren sepultar los sólidos cuestionamientos constitucionales del proyecto que tiene al país no solo en estado de permanente crispación sino con consecuencias en la marcha de la República.

Si bien en la enmienda constitucional están interesados el ex presidente Fernando Lugo y un sector del PLRA dominado por Blas Llano, la ANR oficialista se hizo cargo de la recolección de firmas y como muestra de su poderío, triplicó lo que el Frente Guasu había hecho años atrás cuando también presentó al Congreso su proyecto con 100.000 firmas y que como toda iniciativa popular fue a parar al archivo.

Cartes ya cumplió su parte y solo espera que Lugo y Llano lleguen a un acuerdo y así votar la enmienda en el Senado, previa anulación de aquella sesión del 25 de agosto donde se rechazó el proyecto y que hirió de muerte las pretensiones cartistas. Lilian Samaniego adelantó la estrategia político-jurídica.

Si bien en números fríos, la alianza Cartes/Lugo/Llano tiene la mayoría necesaria para aprobar lo que fuese, hasta el momento los opositores no se animan a dar el paso que podría provocar un costoso cisma en sus filas.

EL PUEBLO COMO CÓMPLICE. Lugo se está tomando su tiempo. Sabe que las firmas no son suficiente argumento para forzar la enmienda.

Por ello realiza actos en todo el país, compartiendo escenario con los liberales llanistas con el discurso de la necesidad de reprisar la exitosa concertación del 2008. A su lado aparecen Blas Lanzoni, como compañero de chapa, y la dirigencia llanista que ya lo ungió como candidato a presidente.

Cartes y Lugo necesitan del cimiento popular para ejecutar la violación constitucional, calificada así por ellos mismos cuando la reelección no estaba en sus planes. El presidente mintió dos años señalando que no pretendía permanecer en el poder más del 2018, y Lugo votó en contra de la enmienda señalando convencido que la vía constitucional era la reforma.

Para contrarrestar tamaña contradicción necesitan cargarle a la ciudadanía parte de su pesada mochila y así minimizar el impacto. A la vieja frase "el pueblo quiere", se le agregó otra: "Que la gente decida", en referencia al referéndum que debe darse tras la aprobación parlamentaria de la enmienda. Democracia participativa le llaman, esa que Lugo enarbolaba como presidente y a la derecha se le erizaba el pelo.

ESCENARIO COMPLICADO. Cartes ya hizo su parte, que fue juntar las miles de firmas. Ahora les toca el turno a Lugo y Llano, que no logran aún cerrar su pacto. Saben que no es suficiente que los dos se pongan de acuerdo. Necesitan que toda la oposición, o al menos una porción mayoritaria, se una a su proyecto. Hasta el momento hay quiebre en el PLRA, donde Efraín Alegre no piensa ceder su candidatura presidencial. Y en la izquierda hay guerra entre el Frente Guasu y Avanza País/Pmas.

Lugo quiere reprisar la concertación del 2008 y eso significa la oposición y sus miles de pedazos, unida. Es la única manera para vencer a la ANR, más aún si Cartes es nuevamente candidato.

Les cuesta dar el paso en el Senado. Y también temen la reacción ciudadana que votará en el referéndum. El bumerán está en el presupuesto como una amenaza latente.

El proyecto cartista/luguista es un camino sin retorno y aunque matemáticamente los números cierran, políticamente aún no se animan a dar el gran paso. Lo que hagan Lugo y Llano definirá la historia.

El número mágico es 23 votos en el Senado.

Cartes no quiere hablar más del tema. Antes de partir a su gira por los Emiratos Árabes, Suiza e Italia dejó todo en manos de Dios. "Lo que diga el Señor y lo que digan ustedes es lo que va ocurrir. Dejemos en manos de él (Dios). Si Él decide que sigamos, les invito a que sigamos todos juntos porque yo no puedo solo", dijo en pose mística.

Dios tendrá cosas más importantes que hacer, pero por ahora, el señor que tiene la llave de su reelección se llama Lugo.

Es a él es a quien debe rezar y convencer.