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Opinión
jueves 20 de julio de 2017, 01:00

La redundancia de Sachs

Miguel Benítez – TW: @maikbenz
Por Miguel Benítez

Que el título no engañe. El economista estadounidense Jeffrey Sachs se merece todo el respeto. Primero, por su gran e innegable trayectoria y, segundo, por interesarse en temas que ni a muchos paraguayos interesan, como son Itaipú Binacional y el futuro del sector energético local.

En lo que respecta a la reciente disertación que brindó en el Carmelitas Center (invitado por la propia Itaipú) el ex docente de Harvard y actual profesor de la Universidad de Columbia, nada nuevo fue dicho. Que Paraguay no hizo un buen negocio o trato en la binacional es redundante, se sabe. Lo mismo ocurrió en Yacyretá. Claro, la importancia radica en quién lo dijo.

Como técnico, Sachs no suele guardarse nada. Ya tuvo ataques de sincericidio en incontables eventos alrededor del globo, pero obviamente no va a querer involucrarse en una guerra política que no le corresponde, tal como señaló en su misiva de despedida.

El estadounidense, siendo bien diplomático, nunca atacó a Paraguay cuando su clase política sí ameritaba ese ataque. Sus dardos fueron dirigidos al Brasil, país que se salió con la suya en Itaipú por ser "poderoso", según propias palabras del afamado economista.

Que los brasileños pagaron y pagan poco por la energía limpia y renovable, es cierto. Se llevan casi toda la electricidad que produce Itaipú, y la porción que Paraguay no utiliza la obtienen por solo 9 dólares el megavatio/hora (MWh). De hecho, hasta el 2009 el monto por esa cesión de energía era de apenas 3 dólares el MWh. Por su parte, Argentina paga poco más de 9 dólares el MWh, por la cesión de Yacyretá. Actualmente el precio del producto en el mercado mayorista oscila los 80 dólares el MWh y tiene tendencia alcista por el invierno, según especialistas locales.

Lo que Sachs no se animó a decir es que esos malos negocios fueron llevados adelante también por políticos y ejecutivos paraguayos (malos negocios para el país, no para ellos), quienes en su momento, y a lo largo de cuatro décadas, prefirieron acceder a todo lo que plantearon las autoridades vecinas en los tratados y resoluciones de ambas binacionales, por diversas e interesadas razones. La imposibilidad de cesión de energía a precio de mercado o la imposibilidad de venta a terceros países en Itaipú (en Yacyretá se estableció derecho de preferencia para Argentina), fueron decisiones avaladas por paraguayos.

Se reconoce que Brasil y Argentina pusieron prácticamente toda la plata para edificar las represas, pero jamás se deben menospreciar el territorio inundado y los recursos, tanto naturales como humanos, de nuestro país. Itaipú y Yacyretá nunca hubieran existido sin Paraguay, así de simple.

Las negociaciones que se desarrollan por la EBY y las que se realizarán en el 2023 por Itaipú son excelentes oportunidades para demostrar que la clase política ha evolucionado. Si no, en el 2050 nos veremos nuevamente recibiendo exposiciones redundantes de un experto extranjero.