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Mundo
domingo 3 de julio de 2016, 11:36

La rama libia del EI pierde fuelle pero aún resiste en Sirte

Sirte (Libia), 3 jul (EFE).- Sentados bajo el sol que cae a plomo en las calles desiertas de Sirte, un grupo de hombres barbudos, sudorosos y bien armados no tiene apenas tiempo para llorar a los que hoy no regresaron del frente.

Hace un mes que comenzó el asalto a la ciudad -hasta hace un año principal feudo yihadista en la costa del Mediterráneo- y solo este fin de semana parece que la fortaleza de los fanáticos comienza a presentar fisuras.

"La resistencia del Daesh (acrónimo en árabe para referirse al grupo terrorista Estado Islámico) ha empezado a debilitarse poco a poco", explica a Efe con un entusiasta optimismo el portavoz de la Alianza de milicias formada por el llamado gobierno de unidad libia, Mohamad al Jasri.

"Nuestras fuerzas han logrado ya entrar en el hospital central de Ibn Sina y no encontraron huella algunas de los grupos de francotiradores yihadistas" que hasta hace muy poco poblaban sus ventanas y tejados, añade.

El hospital, un viejo y ajado edificio, no funciona desde hace casi un mes, pero su posesión es un bien estratégico muy preciado para el objetivo final de la Alianza: ocupar el centro urbano de la ciudad y clamar victoria.

Según Al Jasri, la ofensiva para la conquista final comenzó esta misma semana después de que sus unidades lograran entrar en el denominado "barrio 700", un enclave a medio camino entre el centro de la ciudad y el puerto, conquistado hace más de dos semanas por la Alianza.

Sin embargo, el coste en vidas ha sido muy elevado para el conjunto heterogéneo de milicias a las que apoya la ONU y a las que asisten expertos castrenses extranjeros.

"Cerca de 240 soldados han perdido la vida en los combates de los últimos días", algunos de ellos formaba parte del comando de hombres sudorosos que ahora trata de descansar en una de las calles desiertas que conduce a la playa, explica el militar.

Este comando fue uno de los que participaron anoche en los enfrentamientos librados en la periferia del "Barrio 700", en una zona a unos 1200 metros de las barriadas de Al Guakaduqu y Muhamiya, en el centro urbano, considerados de los más virulentos librados en la urbe.

"Los yihadistas no quieren tirar la toalla, quieren recuperar a toda costa el puerto de Sirte, pero allí siempre se topan con nuestras fuerzas apoyadas por todo el Ejército", añade Al Jasri en el campamento de Al Zafran.

El director del departamento de información de la Alianza, Ahmed Hedia, precisa a Efe, por su parte, que los yihadistas han cambiado de táctica y ahora atacan "agrupados en pequeños comandos de 2 ó 3 combatientes y tiradores de elite que dispararon contra los soldados".

"Anoche mataron así a cinco soldados (de la Alianza) e hirieron a 28 más", detalló.

Frente a esta nueva táctica, la Alianza- formada por tropas de la ciudad de Misrata, de Trípoli y señores de la guerra de otras provincias del oeste del país- "se concentra en consolidar nuestra posición en esos barrios cercanos al hospital central Ibn Siná y en el barrio 700".

"Respondimos disparando contra las posiciones del EI, contra sus tiradores de élite y contra todo el que intentaba huir con artillería pesada y ligera", agregó.

Con sus prismáticos en ristre, Abdelaziz Mohamed, líder del comando que descansa en la calle que conduce a la playa, comparte el análisis optimista mientras atisba el horizonte en busca de posiciones yihadistas en Al Guakaduqu, desde las que les atacan con sus precarios cañones "Haun-28".

"Ellos intensifican los ataques durante la noche. Nosotros respondemos con armas pesadas. Las acciones de los francotiradores han disminuido. Tampoco hay coches bomba, es lo que muestra que el EI ya está aflojando", indica mientras el sol de mediodía aplana a sus hombres.

Todos esperan a que la oración del ocaso acabe con el largo día de Ramadán y se reanuden, una noche más, los combates que llaman a la gloria, pero también a la muerte del enemigo y de los compañeros de armas.

Mohamed Abdel Kader