2 de diciembre
Viernes
Poco nublado con tormentas
22°
34°
Sábado
Poco nublado con tormentas
21°
29°
Domingo
Mayormente despejado
21°
32°
Lunes
Mayormente despejado
23°
35°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Mundo
sábado 1 de octubre de 2016, 08:28

La ola de violencia cumple 1 año convertida en un goteo de ataques palestinos

Jerusalén, 1 oct (EFE).- Hace hoy un año comenzó la mayor oleada de violencia en Israel y Palestina de la última década, que ha derivado en un goteo constante de ataques palestinos contra israelíes, la mayoría con arma blanca y en los que los atacantes suelen morir tiroteados.

El recuento en un año es de 234 palestinos y un jordano muertos por fuego israelí, dos terceras partes de ellos cuando trataban de perpetrar ataques o supuestos ataques y el resto en enfrentamientos, y de 40 personas muertas en ataques palestinos: 36 israelíes, dos estadounidenses, un eritreo y un palestino.

El uno de octubre de 2015 un matrimonio de colonos israelíes murió tiroteado por palestinos armados en una carretera entre dos asentamientos en el territorio ocupado de Cisjordania.

Dos días después, otros dos israelíes fueron asesinados en otra agresión en la Ciudad Vieja de Jerusalén; tres jornadas más tarde había tres ataques palestinos: uno en Jerusalén y los otros en las ciudades israelíes de Petak Tikva y Kiryat Gat, con tres israelíes heridos y un atacante muerto.

La tensión escaló con enfrentamientos multitudinarios en puestos de control militares israelíes, en los que murieron decenas de palestinos, y ataques continuos de estos que hicieron temer el surgimiento de una tercera Intifada.

En las siguientes semanas, Israel restringió el acceso a la vieja ciudadela amurallada de Jerusalén, selló las entradas a barrios palestinos y, por primera vez en una década, destacó tropas del Ejército a la ciudad santa.

Durante meses se repitieron ataques que seguían un patrón parecido: palestinos generalmente jóvenes, sin conexión con grupos políticos o milicias armadas, que se lanzaban contra soldados, policías, colonos o judíos religiosos habitualmente en puntos de fricción: Jerusalén Este, Hebrón o en Cisjordania en puestos militares o cerca de colonias judías.

Un año después, el fantasma de un nuevo levantamiento palestino ha desaparecido y nadie habla de Intifada -excepto el movimiento islamista Hamás-, pero los ataques puntuales de "lobos solitarios" continúan, acabando a menudo en la muerte del atacante.

Según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, se han perpetrado 165 ataques con puñal -más otros 86 frustrados-, 107 con disparos, 47 atropellos voluntarios y una bomba en un autobús.

Anoche mismo un palestino de unos veinte años murió tiroteado por fuerzas de seguridad israelíes tras apuñalar a un soldado de 20 en el puesto de control militar de Qalandia, que comunica Jerusalén con Ramala.

La oleada "no ha terminado, estos no son tiempos de paz", dijo a Efe el experto en antiterrorismo y asesor gubernamental Yoram Scheweitzer.

La intensidad de la violencia "depende de la tensión, del grado de incitación de las autoridades o de que aumente la interceptación de atacantes", señala.

Y advierte que esta semana se acerca un periodo difícil con el Año Nuevo judío, cuando aumentan las visitas de judíos a la Explanada de las Mezquitas, sagrada tanto para estos como para musulmanes pero reservada para el culto de los últimos y situada en el territorio ocupado de Jerusalén Este.

"Es como hacer palomitas: no sabes cuando van a saltar, depende de lo caliente que esté el recipiente", resume a Efe el analista de seguridad Barak Ben Zur.

"Muchos son jóvenes de 14, 15 o 16 años que no dicen a sus padres donde van y regresan en un ataúd. Es una tragedia. Y esto lo entienden muy bien los palestinos, a los que además en algunos casos les pueden derribar las casas o imponer restricciones" como represalia, explica.

Esta violencia, destaca, es muy diferente a las Intifadas: En la segunda hubo en seis años 163 ataques suicidas y murieron unos 1.200 palestinos, y en la primera hubo 24 ataques suicidas con 167 muertos.

"En esta ocasión solo hubo un intento de ataque suicida, en abril, en el que solo murió el atacante", dice, y resalta la gravedad, pero también la excepcionalidad, de los ataques armados en Tel Aviv en el centro Sarona y en la calle Dizengof, con seis y tres muertos.

Frente a estos pocos casos, el resto de ataques son, para él, "un fenómeno más criminal que terrorista" que no tienen infraestructura conocida y se realizan por motivos personales.

Israel acusa a las autoridades palestinas de incitar a su juventud a la violencia.

Los palestinos, mientras, explican los ataques por la frustración y falta de horizonte tras décadas de ocupación militar y acusan a Israel de ejecutar a decenas de jóvenes con la falsa excusa de que iban supuestamente a atacar.