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Mundo
miércoles 6 de julio de 2016, 02:01

La naturaleza en estado puro recibe a la Ruta BBVA en Celestún

Celestún (México), 6 jul (EFE).- Manglares, mosquitos y lluvia tropical, naturaleza en estado puro en definitiva, han recibido a los expedicionarios de la Ruta BBVA a su llegada a la ciudad costera de Celestún, situada en la vertiente del golfo de México de la península de Yucatán.

Después de algo más de dos horas de viaje en autobús desde Mérida, los ruteros instalaron su campamento en esta localidad costera y partieron hacia la Ría Celestún, considerada Reserva de la Biosfera, donde a bordo de más de 20 lanchas recorrieron sus aguas conocidas por la variedad de avifauna y formación de manglares.

Garza, cormorán, pelícano, fragata, martín pescador, halcón negro, águila pescadora y el bellísimo flamenco rosa son algunas de las 304 especies, entre migratorias y autóctonas, que se hallan en este ecosistema ubicado en la desembocadura de la cuenca de agua subterránea más importante de Yucatán.

Según la explicación de los guías de las embarcaciones, algunas especies, como el flamenco, que "interesa mucho", o el quetzal, que "está en peligro", sufren el acoso de los cazadores furtivos.

Dieciocho kilómetros de lengua de mar, con una profundidad que varia entre los 45-50 centímetros desde la salida del puerto y los más de dos metros en la zona de avistamiento de aves, permitieron que los ruteros pudieran conocer de cerca diferentes especies.

Bajo un amenazante cielo tormentoso, que dejaría una intensa lluvia tropical horas después, las embarcaciones rodearon la denominada Isla de los Pájaros y navegaron cerca de la zona donde reposaban los flamencos rosas.

Estos, de apenas cuatro y cinco años, aún no tenían su máxima coloración, algo que, según los guías, ocurre cuando alcanzan los siete y anidan tanto en Ría Lagartos como en otras zonas de Yucatán, migrando hasta Celestún para alimentarse.

Según Rafael, el patrón de una de las embarcaciones en las que viajaban algunos periodistas que acompañan a la expedición, los meses de noviembre, diciembre y enero son los mejores para el avistamiento de esta majestuosa ave, que puede alcanzar una población de 25.000 ejemplares en esa época.

Tras recorrer el denominado laberinto de manglares, en el que los árboles pueden alcanzar los seis metros de altura, las lanchas atracaron junto a la zona donde se ubica un ojo de agua para que los jóvenes pudieran disfrutar de la experiencia única de bañarse en plena naturaleza.

Pese al olor pestilente y las aguas cenagosas, los ruteros fueron lanzándose en traje de baño a una poza en el interior del manglar entre risas y algunas caras largas por las picaduras de mosquitos. El repelente de insectos se convirtió entonces en el objeto más deseado.

Este fue el primer encuentro con la naturaleza exhuberante de Celestún. Hoy tendrá lugar la segunda y última gran caminata de este recorrido americano, con una marcha de 12 kilómetros por playa y manglares para observar el proceso de explotación de la sal.

Será una nueva ocasión para calibrar las fuerzas y tratar de superar el esfuerzo de caminar entre insectos y bajo el implacable sol yucateco.

Con el lema "Aventura en las selvas mayas de Yucatán", la 31ª edición de la Ruta BBVA, integrada por 180 expedicionarios de 17 países iberoamericanos, continuará en tierras yucatecas hasta el 15 de julio y de ahí viajará hacia Madrid y varias poblaciones de Extremadura y Andalucía en su parte española.

Este proyecto académico-cultural fue creado en 1979 por el reportero y aventurero español Miguel de la Quadra-Salcedo a propuesta del entonces rey Juan Carlos I, con la intención de crear una especie de Comunidad Iberoamericana de la Juventud.

Concepción M. Moreno