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Opinión
domingo 18 de diciembre de 2016, 01:00

La mejor Constitución es la que se cumple

Luis Bareiro
Por Luis Bareiro

Una de las consecuencias de haber incorporado el pensamiento místico a nuestra matriz cultural es suponer que en este país donde la ley es maleable la realidad cambiará mágicamente modificando leyes. Por la misma razón, un número abrumadoramente alto de incautos cree que los problemas que nos aquejan como sociedad tienen su origen en la ley, y que, por lo tanto, el mero cambio de palabras en la norma los exorcizará.

Siguiendo la misma lógica hay un grupo que apunta como causa primigenia de nuestras desgracias a la ley madre, la Constitución Nacional, y consecuentemente, no cree que exista mayor urgencia en la República que su reforma o enmienda.

Luego de haberla leído en su totalidad y varias veces debo decir en su defensa que antes de enmendarla, reformarla o abusar de ella, no sería mala idea intentar primero cumplir con lo que manda. Puede que muchos de nuestros avatares colectivos se resuelvan si tan solo cumpliéramos con lo que ya está escrito.

Por ejemplo, ¿vio usted que el Estado nos garantizara igualdad en el acceso a la justicia? ¿O le consta que todos tuviéramos la misma oportunidad para ocupar alguno de los más de 300.000 cargos con salario fijo, seguro médico y jubilación garantizada que se crearon en el sector público? Pues así lo estipula claramente el artículo 47 de la Constitución.

¿Sabe de un sistema nacional de salud que coordine recursos del sector público y privado para que nadie sea privado de asistencia médica, ya sea para prevenir o tratar enfermedades, tal como lo establecen los artículos 68 y 69 de la Constitución?

¿Siente que con lo que paga de impuestos se ha garantizado su derecho de aprender y de acceder a los beneficios de la cultura humanística, la ciencia y la tecnología, tal como lo consagra taxativamente el artículo 74 de la Constitución?

¿Le consta que todos los ciudadanos han tenido acceso a una vivienda digna, como ordena el artículo 100?; ¿cree que el actual sistema tributario desalienta el latifundio como impone el artículo 115 en el numeral 1?; ¿siente que todos estamos protegidos por el Estado en nuestra integridad física y síquica, como refiere el artículo 4?

Podemos seguir así por horas. La Constitución puede tener errores, pero en general es una muy buena Constitución. El problema es que es letra muerta. Sus órdenes no se cumplen. Cambiar la letra no le dará vida ni la hará mejor.

La mejor constitución que podemos tener no es la que contemple todas las aspiraciones políticas de algunos grupos sino la que se aplique efectivamente en aquellos postulados que garanticen una mejor calidad de vida para todos.

Paraguay no necesita de un acuerdo político para cambiar la Constitución, sino para cumplirla.