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lunes 18 de julio de 2016, 01:00

“La medicina preventiva convierte a la población en dependiente de médicos”

Por Irma Oviedo

El médico español Juan Gérvas abre el debate sobre el exceso de los controles médicos. Es licenciado y doctor en Medicina por la Universidad de Valladolid, España. El doctor Gérvas se dedica a escribir sobre los excesos de la medicina con énfasis en la prevención e investiga y publica sobre la organización de los servicios de salud.

–¿Cuáles son los peligros de la medicina preventiva?

–Toda actividad médica tiene sus inconvenientes. Como bien dijo Muir Gray, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), experto internacional en prevención: Todas las actividades preventivas producen daños, algunas producen beneficios y, de estas, unas pocas logran más beneficios que daños. La medicina preventiva tiene grandes ventajas, pero cuando pierde sus límites puede llegar a expropiar la salud; es decir, a hacer perder capacidades individuales y sociales para enfrentarse a las adversidades de la vida.

–¿En qué convierte a la población este sistema?

–En ese sentido la medicina preventiva convierte a la población en dependiente de médicos y del sistema sanitario hasta para cuestiones básicas, como la crianza de los hijos o la organización de la propia vida. Por ejemplo, sucede con las personas en general, que solo se sienten sanas tras los chequeos y pruebas que los enferman con la ansiedad que generan y con los hallazgos casuales que no significan nada.

–¿A qué puede llevar esta situación?

–La medicina preventiva sin límites puede llevar a creer que todo se puede evitar, lo que es un grave error. De hecho, se llega a creer en la juventud eterna, en que viviremos para siempre sin inconvenientes ni adversidades, ni sufrimiento, ni enfermedades e incluso sin muerte. Se vive así temiendo y rechazando cualquier complicación vital. El sano se enferma de preocupación para no perder la salud. A mayor nivel de salud suele corresponder peor sensación de salud, lo que se acompaña de expectativas infundadas y de menor disfrute de la vida. En síntesis: Nos enferma la medicina preventiva sin límites. La prevención puede ser beneficiosa, pero ante la prevención se requiere mucha precaución para evitar sus excesos que provocan muchos daños, personales y sociales.

–¿Se puede morir por exceso de atención médica?

–Sí. Tan nefasta es la falta de atención médica como su exceso. En el mundo es mayor problema la falta de acceso a una buena atención que los excesos de la misma, dado que son miles de millones los humanos sin cobertura sanitaria. Por ejemplo, mueren más personas por falta de acceso a los antibióticos que necesitan que por las resistencias bacterianas provocadas por su uso irracional. Pero en el mundo desarrollado, y entre los ricos de los países en desarrollo, las intervenciones médicas se han convertido en la tercera causa de muerte. Lo demostró en un trabajo clásico Bárbara Starfield, profesora en la Universidad Johns Hopkins, en el año 2000, en el Journal of American Medical Association; calculó que eran 225.000 las muertes evitables producidas en los hospitales de Estados Unidos por la actividad médica. En 2016 se publicó en el British Medical Journal una nueva revisión de la mortalidad por errores médicos en los hospitales de Estados Unidos, por autores de la misma universidad, y se llegó a la cifra de 250.000 anuales. Se puede decir que es frecuente la muerte por exceso de atención médica.

–¿Cuándo debemos acudir al médico?

–El paciente prudente acude al médico cuando es lógico, cuando presenta síntomas que hacen sospechar alarma. Por ejemplo, la rectorragia (eliminar sangre por el recto, normalmente con las heces) es muy frecuente. Muchos pacientes tienen experiencia de que se debe a una fisura, a hemorroides, al sexo anal, a la ingesta de determinados alimentos, y no consultan al médico. En un estudio en Holanda se calculó que tenían cáncer de colon/recto el 0,1% de todas las personas que tenían rectorragia. Los pacientes eran prudentes, y cuando consultaban con su médico de cabecera tenían cáncer de colon/recto el 2%.

–¿Es mejor la atención que la prevención?

–Conviene la prevención si se puede prevenir con un balance positivo entre beneficios y daños. Por ejemplo, cuando el médico de cabecera aconseja al paciente fumador contra el tabaco. Pero las actividades preventivas valiosas y eficaces son muy pocas, por lo que la atención es clave, y lo seguirá siendo siempre.

–¿Cuál es su recomendación con relación al control médico?

–Visite poco a los médicos, solo en caso de necesidad y para cosas preventivas muy concretas, como algunas vacunas imprescindibles tipo contra la polio y contra el tétanos. En lo personal, cuente siempre si es posible, con un médico de cabecera accesible, científico, humano y prudente. Utilícelo con moderación y trate de que coordine todos los servicios sanitarios que precise. No consulte con los otros especialistas sin pasar por el médico de cabecera. Recuerde que en urgencias sobreabundan la confusión y el caos, acuda a ellas solo en situaciones muy justificadas.