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Política
domingo 14 de mayo de 2017, 01:00

La maldición de la vicepresidencia se sigue cumpliendo desde el año 1992

Tras la caída de la dictadura stronista, la llamada era democrática en Paraguay volvió a incluir en la Constitución Nacional de 1992 la figura de la Vicepresidencia de la República, la cual fue suprimida sin motivo alguno en la Constitución por decreto de José Félix Estigarribia, quien ese año disolvió el Congreso y el Poder Judicial. Lo notable de todos los que ocuparon el mencionado cargo en esta parte de la historia es que terminaron peleados con el primero del Ejecutivo y no lograron respaldo para alcanzar el poder en los comicios siguientes.

La actual ruptura del vicepresidente Juan Afara con el mandatario Horacio Cartes, por su desacuerdo respecto a la candidatura del ministro Santiago Peña a la Presidencia, se convierte así en una especie de déjà vu político en Paraguay.

Desde el primer vicepresidente de la era democrática Ángel Roberto Seifart, pasando por el asesinado Luis María Argaña, el electo tras el Marzo Paraguayo Julio César Yoyito Franco, Luis Castiglioni, Federico Franco, hasta el actual vicepresidente, Juan Afara, todos sufrieron de dicha maldición.

El primero. Seifart fue el primer vicepresidente de la nueva Constitución de 1992, y estuvo al lado del presidente Juan Carlos Wasmosy durante las crisis generadas por el enfrentamiento contra Lino Oviedo, pero hacia el fin de su periodo terminó enfrentado con el titular del Ejecutivo, desencantado de no haber sido seleccionado para ser el candidato del oficialismo al siguiente periodo presidencial.

El siguiente vicepresidente fue Luis María Argaña, quien había sufrido el robo de la interna colorada en los comicios anteriores (en la que se le declaró ganador a Wasmosy), y luego perdió contra Lino Oviedo, pero el encarcelamiento del polémico militar por orden de Wasmosy logró darle la candidatura a la Vicepresidencia junto al que era vice de Oviedo, Raúl Cubas Grau. Argaña terminó asesinado en marzo del 99, lo que motivó la renuncia de Cubas Grau a la presidencia.

La crisis del Marzo Paraguayo dejó vacante al Ejecutivo, pero solamente se llamó a elecciones para vicepresidente, que ganó Yoyito Franco, y quedó como presidente Luis Ángel González Macchi con una “certeza constitucional”. Ambos tampoco se destacaron por su buena relación, y el liberal terminó acusando de corrupción a González Macchi en el último año de gestión.

La siguiente dupla colorada que ganó las internas y luego la presidencia y vicepresidencia, respectivamente, fue la de Nicanor Duarte Frutos y Luis Castiglioni, relación que también terminó en un enfrentamiento entre ambos por el no apoyo de Nicanor a Castiglioni para que sea candidato a presidente para el siguiente periodo. Esta ruptura le costó al Partido Colorado la llanura, ya que ganó el poder Fernando Lugo con muchos votos colorados.

excepción. La caída del coloradismo en el 2008 no erradicó sus vicios, ya que la dupla Lugo-Federico Franco también se caracterizó por la pública mala relación.

Respecto a la herencia del poder, el caso de Franco podría decirse que fue una excepción, ya que logró llegar a la presidencia por un año tras el juicio político a Lugo, pero esto sucedió solamente gracias al Partido Colorado, que así logró dividir a la oposición, lo derrotó y así recuperó el poder en los comicios siguientes.

Franco no consiguió ser presidente por votos directos para ese cargo ni por el apoyo de la misma coalición, pero el que sí puede catalogarse como una excepción a la maldición fue su vicepresidente, Óscar Denis, quien fue elegido por el Congreso, aunque pasó desapercibida su gestión.

Por último, llegamos a la actual dupla Cartes-Afara, en la que también este último se aleja por no haber recibido la bendición de ser el candidato a presidente de la República.