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lunes 19 de septiembre de 2016, 01:00

La luz en el candelero

Hoy meditamos el Evangelio según San Lucas 8, 16-18. En el Evangelio de la Misa, leemos esta enseñanza del Señor: Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entren tengan luz. El trabajo, el prestigio profesional, es el candil en el que ha de lucir la luz de Cristo.

Para tener prestigio profesional es necesario cuidar la formación en la propia actividad u oficio, dedicando las horas necesarias, fijándose metas para perfeccionarla cada día, incluso después de terminados los estudios o el periodo de aprendizaje propio de todo trabajo.

En no pocas ocasiones, los resultados académicos, para un estudiante, serán un buen índice de su amor a Dios y al prójimo. Obras son amores.

La competencia y la seriedad con que se debe realizar el trabajo profesional se convierte así en un candelero que ilumina a colegas y amigos.

La caridad cristiana se hace visible entonces desde lejos, y la luz de la doctrina ilumina desde esa altura; es una luz familiar y cercana que con facilidad llega a todos.

El papa Francisco, al respecto, manifestó que “el cristiano es un testigo de la luz de Dios”; asimismo agregó: “El misterio de Dios es luz”, afirmó el Santo Padre al comentar el Evangelio del día en que Jesús dice que la luz no ha venido “para ser colocada debajo de un cajón o debajo de la cama, sino para ser puesta en un candelabro, para iluminar”.

“Y este es uno de los rasgos del cristiano, que ha recibido la luz en el bautismo y debe darla; es decir, el cristiano es un testigo. Testimonio. Una de las peculiaridades de las actitudes cristianas.

Un cristiano que lleva esta luz, debe hacerla ver porque él es un testigo. Cuando un cristiano prefiere no hacer ver la luz de Dios, sino que opta por sus propias tinieblas, estas le entran en su corazón porque tiene miedo de la luz y los ídolos, que son tinieblas, le gustan más.

Entonces le falta, le falta algo y no es un verdadero cristiano. El testimonio. Un cristiano es un testigo. De Jesucristo, luz de Dios. Y debe poner esta luz sobre el candelabro de su vida”.

(Del libro Hablar con Dios y http://es.radiovaticana.va)