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Sucesos
domingo 17 de julio de 2016, 01:00

La Justicia, bajo presión, dio fallos polémicos en procesos emblemáticos

En el caso de la masacre de Curuguaty existe una fuerte presión sobre el Poder Judicial, tanto de sectores sociales, como gubernamentales y empresariales. Históricamente, hubo procesos similares.

La Justicia paraguaya casi siempre dio fallos polémicos y hasta de cuestionada constitucionalidad en casos considerados emblemáticos, con fuerte presión ya sea social, mediática o de otros poderes del Estado.

El caso de la matanza de Curuguaty es uno de ellos. Existe una fuerte presión social y de activistas de derechos humanos, a los que se adhirió la Iglesia Católica, por la nulidad del proceso y absolución de los 11 condenados.

Ahora, como contrapeso, también se sumaron el sector ganadero, empresarial y del Gobierno. Apoyan el fallo y hablan de la intención de desestabilizar al Ejecutivo.

Con esto, los ánimos, la opinión pública y la prensa están polarizados y es la Justicia la que al final debe decidir al respecto, ya que la defensa ahora, con la condena, acudiría a la Corte.

CASOS. Por dar algunas causas donde hubo fuerte presión social y política, tenemos el proceso más antiguo, a Gastón Gadín y Cipriano León, fusilados por parricidio en 1917.

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La ley prohibía la pena de muerte a menores de 22 años, pero la presión social y de la prensa pudieron más, ya que lo fusilaron a pesar de los 18 años de Gadín.

Otra causa con fuerte presión social y gubernamental fue la tragedia del Ycuá Bolaños, donde se atropelló el juicio oral, que tuvo que repetirse, dejando un precedente de la recusación de los jueces al momento de dictar el fallo.

El ejemplo más claro de presión al Poder Judicial fue la resolución de la Corte, integrada por camaristas, que ordenó reponer a los ex ministros Bonifacio Ríos y Carlos Fernández Gadea, lo que produjo una crisis institucional.

El Congreso advirtió a la Corte. "Si no anulan los fallos, ni el Papa les va a salvar del juicio político", habían dicho los senadores. Al final, la Corte anuló las sentencias, y los camaristas fueron cesados. Quedó como inédito precedente.

A esto se suma el caso del secuestro de Lindstron, donde el juez Bonzi, que se animó a sobreseer a los acusados de ser el apoyo logístico del EPP. Fue enjuiciado y destituido. La resolución fue anulada.

En el secuestro de Cecilia Cubas, también hubo fuerte presión de sectores gubernamentales y de activistas de derechos humanos. Condenaron a 25 años de cárcel y 10 de medidas de seguridad a seis miembros del Comité Político del Partido Patria Libre.

La causa de Lucía Sandoval también tuvo fuerte presión a los jueces, porque consideraban a la mujer víctima de violencia, pero la fiscalía y la querella pidieron altas penas. La mujer fue absuelta.

Hace poco, los médicos forzaron a la Corte a resolver que dos condenadas por mala praxis no fueran a prisión mientras se estudia la revisión.

Ejemplos más recientes son la condena a Ezequiel de Souza a 29 años y medio, un informante de la Senad, y el caso de la extradición de Ibar Pérez Corradi, donde la presión fue del presidente Cartes.