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Mundo
jueves 15 de septiembre de 2016, 17:48

La industria automotriz brasileña confía en la recuperación del país y las exportaciones

Belo Horizonte (Brasil), 15 sep (EFE).- La industria automotriz brasileña, de gran peso en la economía y uno de los sectores más afectados por la crisis del gigante suramericano, dice confiar en la recuperación del país y en el aumento de las exportaciones a los países vecinos para compensar la caída de las ventas internas.

En los dos últimos años el sector perdió más de 200.000 puestos de trabajo directos y algunas de las empresas, como las filiales de las multinacionales alemanas Volkswagen y Mercedes-Benz, adoptaron programas de dimisión voluntaria para evitar los despidos directos.

Los sindicatos calculan que de los más de 200.000 puestos de trabajo perdidos, 124.000 los sufrieron las concesionarias, 50.000 las fábricas y 31.000 la industria de autopartes.

Las ventas de vehículos nuevos en Brasil se ubicaron en 1,35 millones de unidades entre enero y agosto de este año, con una caída del 23 % frente al mismo período de 2015, según la Federación Nacional de Distribuidores de Vehículos Automotores (Fenabrave).

Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea), Brasil fabricó en agosto 177.700 vehículos, lo que representa una caída del 18,4 % respecto al mismo mes del año anterior.

A pesar de ese escenario, las grandes compañías del sector apuestan en una retomada del crecimiento del país, cuyo Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo en 2015 un 3,8 % y para este año se prevé que caiga un 3,2 %.

Pero los economistas prevén una recuperación para 2017, con una subida del PIB del 1,3 %, de donde se desprende el optimismo en la industria automotriz.

El grupo Fiat Chrysler Automobile (FCA), que este jueves presentó en su polo automotor de Betim, en la región metropolitana de Belo Horizonte, el modelo 2017 del Fiat Uno, uno de sus coches de baja gama comercializados en Brasil y la región, descartó nuevos planes de despidos o paralizaciones de producción para paliar la crisis.

El presidente para América de FCA, Stefan Ketter, dijo a Efe que el lanzamiento de ese modelo forma parte de la estrategia de aumentar las exportaciones brasileñas, que espera que lleguen menos "discretas" a los países andinos, como Colombia, en los que la marca no ha tenido la fuerza de otros mercados de la región.

"Con el Mobi (modelo de línea popular lanzado este año) el impacto en Argentina fue mejor de lo que se esperaba, y Colombia y los países andinos no están por fuera de nuestra estrategia de internacionalización", apuntó Ketter.

La anticipación de 2018 a 2015 del acuerdo automotor entre Brasil y Colombia, que exime de aranceles la entrada de hasta 12.000 vehículos brasileños en el país andino, así como el acuerdo conciliado con México a partir del Mercosur, buscan potenciar las exportaciones brasileñas de coches.

El año pasado las exportaciones sumaron 417.000 unidades, un 25 % más que en 2014, y para 2016 ese número debe superar los 500.000 vehículos, de acuerdo con las patronales.

La producción, que en 2014 fue de 3,7 millones de unidades, se prevé caerá este año a los 2,3 millones de coches.

Para alcanzar el nivel de más de tres millones de unidades vendidas, como fue el promedio entre 2009 y 2014, deberán pasar "mínimo cuatro años" de "ajustes" y "llegar al exterior con más fuerza", señaló Rodrigo Custodio, director del área automotriz en Suramérica de la consultora Roland Berger.

La recuperación "lenta" también fue advertida esta semana por el presidente de la Anfavea, Antonio Megale, quien calcula un retroceso del 19 % de las ventas en este año, pero augura un repunte en 2017.

La inversión extranjera en el sector ya creció un 76,8 % en el primer semestre de este año frente al mismo período de 2015.

Para Tomaz Zanotto, director de Comercio Exterior de la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP), la más influyente patronal del país, el sector de autopartes tiene gran potencial de expansión en el exterior y para eso los gremios concentran su política industrial en la "competitividad".

En ese sentido, Paulo Paiva, vicepresidente del banco de inversiones Becomex, recordó que existen recursos y beneficios fiscales que no son bien utilizados, una situación que, de acuerdo con Ketter, puede ser resuelta con la "simplificación de reglas y leyes", que incentiven la innovación y la productividad.

Por Waldheim García Montoya