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Mundo
miércoles 21 de diciembre de 2016, 15:04

La Iglesia chilena apoya excarcelar a los agentes de Pinochet que padecen enfermedades terminales

Santiago de Chile, 21 dic (EFE).- La Conferencia Episcopal de Chile llamó hoy a crecer en "clemencia y misericordia", y apoyó la posibilidad de excarcelar a los agentes de Augusto Pinochet condenados por crímenes de lesa humanidad, que están recluidos en el penal Punta Peuco y que padecen una enfermedad terminal.

Un mensaje navideño firmado por cinco integrantes del Comité permanente de la Conferencia afirma que "para nadie es desconocido el sufrimiento que se experimenta cuando se vive privado de libertad en una cárcel, incluso cuando es producto de un juicio justo y correctamente ejecutado".

"Jesús, al final de su vida pública, fue apresado, juzgado y condenado a morir en la cruz. Muchos de sus discípulos fueron encarcelados por dar testimonio de su resurrección", añade el comunicado que también llama al cuidado de la niñez y el apoyo a los inmigrantes.

Un grupo de exagentes de la dictadura militar (1973-1990), condenados por violaciones a los derechos humanos pedirán perdón este viernes durante una ceremonia ecuménica que se celebrará en el centro penitenciario en el que cumplen sus sentencias.

Se trata de al menos seis de los 120 reos que cumplen condenas en Punta Peuco, la prisión especial para violadores de los derechos humanos encarcelados en Chile, a unos 35 kilómetros al norte de Santiago.

En la misiva de la Conferencia Episcopal se indica que "hay situaciones especiales en las que se nos abren espacios para que como sociedad demos signos de humanidad y podamos crecer en clemencia y misericordia".

"Es el caso de aquellos que están cumpliendo una condena y, además, sufren una enfermedad terminal o alguna alteración en sus facultades mentales que afectan gravemente sus capacidades y disminuyen notablemente su relación con el medio y con las demás personas", agrega la nota.

Los condenados, entre ellos los generales Raúl Iturriaga Neumann y Fernando Torres Silva, buscan dar una "señal de arrepentimiento" durante una ceremonia ecuménica en la que participará el sacerdote jesuita Fernando Montes y el excapellán del Palacio de La Moneda, Alfred Cooper.

La situación se da días después de que el expresidente chileno Sebastián Piñera y el presidente de la Corte Suprema, Hugo Dolmestch, propusieran que los reclusos mayores de 75 años o que tengan una enfermedad terminal cumplan su condena en arresto domiciliario.

En la misma línea se pronunció hace unas semanas el ministro de Justicia de Chile, Jaime Campos, quien planteó la posibilidad de que los enfermos terminales que cumplan penas pudieran quedar en libertad.

La presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, Alicia Lira, indicó que la ceremonia ecuménica es parte de una campaña que empezó hace casi un año y que tiene por finalidad la liberación de algunos violadores de derechos humanos.

"Lo que nosotros vemos es una escalada de pronunciamientos por beneficios carcelarios de estos victimarios como si fueran víctimas. Todos dicen que están graves y con enfermedades terminales", acotó.

En tanto, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro, dijo a los periodistas que lo que sucederá este viernes "es una falta de respeto sin nombre".

"Estamos enfrentando casi un espectáculo, una puesta en escena. En la iglesia pueden hacerse misas y pueden consolar el dolor de 'estos pobres viejitos', pero llegar a la tercera edad no te puede liberar de responsabilidades", añadió.

Durante la dictadura de Pinochet, según datos oficiales, unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado, de los que 1.192 figuran aún como detenidos desaparecidos, mientras unos 33.000 fueron torturados y encarcelados por causas políticas.