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Economía
domingo 24 de julio de 2016, 01:00

“La idea es abrir mercados siempre”

En ollas de bronce y cocción a leña, producían esa cantidad en forma mensual mermelada y dulces en barrita de guayaba, también dulce de leche. Hoy con el esfuerzo de la familia, la marca Dul-César produce 250.000 kilos de mermelada de guayaba al mes y tiene 168 ítems que van desde la barrita de dulce de guayaba, leche o maní, hasta envases de la mermelada en doypack, con miras a la exportación.

–¿Cómo fueron los inicios? ¿Pensó producir esa cantidad?

–Comenzamos de a poquito. Los principales productos son la mermelada de guayaba y los dulces en pan. Usamos una receta que era de mi mamá para elaborar el dulce en forma casera en tachos de cobre que iban a fuego directo a leña.

–¿Cuándo le pusieron marca al producto?

–En el año 82 comenzamos a etiquetar; seguíamos haciendo en forma artesanal, pero ya tenía marca: el nombre del menor de mis hijos, pues comenzamos cuando él nació. Ahora él creció y se hace cargo de la empresa. Yo aporto en algunas cosas.

–¿Cómo obtienen la materia prima?

–Tenemos una plantación de guayaba en Ypacaraí y también acopiamos en la zona, en la compañía Hugua Hu, que es el corazón de la plantación más grande de guayaba silvestre, pues la planta crece sin necesidad de hacer plantaciones.

–¿Y cómo decidieron diversificar?

–Inmediatamente después ya tuvimos dulce de leche, dulce de mamón; comenzamos a incluir miel de caña, ka’i ladrillo que son productos artesanales y tradicionales. Nosotros no quisimos industrializar, sino llegar al consumidor manteniendo la producción artesanal y así fuimos diversificando. El Banco Nacional de Fomento nos ayudó bastante para ir creciendo porque el esfuerzo solo no basta; se requiere de capital.

–¿Hay planes para nuevos productos?

–Desde hace dos años entramos en el mundo de las salsas y aderezos. De a poco vamos incorporando salsa de ajo, salsa picante, salsa chimichurri y salsa de soja. Las variedades que presentamos tienen muy buena aceptación de parte del consumidor.

–¿Cuesta avanzar en el mercado local?

–El inicio costó, pero tuvimos la suerte de conseguir siempre espacio en los supermercados; nuestra mejor propaganda es la de boca en boca. Buscábamos siempre la forma de avanzar y si no se podía, la consigna era quedarse allí, pero no retroceder.

–¿Se han fijado metas en el mercado externo?

–Participamos en la rueda de negocios de la Expo, donde tuvimos un stand y ya tenemos acuerdo cerrado para envíos a Chile y Bolivia, con un volumen muy auspicioso para empezar. Tenemos pedidos de mermelada desde Estados Unidos y de edulcorante a base de stevia.

–¿Cuál es el mayor avance de la empresa?

–Invertimos en nuevos packaging; en el envase doypack invertimos 150 millones de guaraníes y en la máquina para el cargado, USD 15.000; la capacidad de carga es de 9 envases por minuto. Este envase reúne todas las condiciones para exportar el producto.

–¿Hubo un momento difícil en su vida empresarial?

–La pérdida de mi hijo Ernesto en un accidente. Luego de eso pensé en vender la empresa porque sentí que ya no podía seguir; mi hijo mayor ya estaba casado y tenía su empresa; Ernesto era mi brazo derecho y estaba estudiando tecnología de la producción. Fue cuando mi hijo menor, César me dijo: “Para eso estoy yo papá. Te voy a ayudar con la empresa”. El tenía 19 años, acababa de empezar la carrera de Economía. Hoy él dirige y lleva adelante la empresa.

–¿Hay una expectativa?

–Sacar la mermelada de guayaba a otro continente. Esa es la expectativa más inmediata.