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Economía
lunes 1 de mayo de 2017, 01:00

La gallina de los huevos de oro

Antonio Espinoza, socio del Club de Ejecutivos.

"Hay que dar mucho énfasis a la investigación. Un país o una sociedad que no investiga está destinado a quedar pobre".

Gustav Sawatzky, presidente de la Cooperativa Chortitzer, Última Hora, 13/4/17.

En boca de un economista académico o un investigador científico, estas expresiones no llamarían la atención, y de fuentes como esas escuchamos a menudo declaraciones parecidas. Sin embargo, dicho por el presidente de una de las cooperativas de producción más grandes del país, tiene el peso específico y la autoridad que le otorga la experiencia de la vida real, en la cual sus cooperados han prosperado asombrosamente gracias a la aplicación de los resultados de la investigación. En este sentido, la investigación es como la gallina de los huevos de oro. Alimentada racionalmente, produce día a día resultados de abundante desarrollo y prosperidad para todos.

Hace cincuenta años, el Chaco Central se desarrollaba lentamente y con sacrificio en un ambiente semiárido, impredecible e inhóspito. La producción ganadera que se había iniciado con la única especie de pasto en aquel entonces apta para esos ambientes, el pasto Búfalo, se estancó cuando este fue afectado por un hongo incontrolable. Las cosechas fracasaban periódicamente por las frecuentes sequías. Cualquiera que se aventuraba a invertir allí era tachado de iluso o loco, y la tierra se ofrecía a USD 5 por hectárea.

Australia, que tiene regiones con condiciones climáticas similares, invirtió metódica y tenazmente durante años en la investigación de especies forrajeras adaptadas, desarrollando nuevas variedades, entre ellas el pasto Gatton Panic. Gracias a la introducción de esta variedad, se transformó el Chaco Central, permitiendo que se convierta en una de las zonas más prósperas y productivas del país. Hoy, 42% de nuestro hato ganadero está en el Chaco, pero gracias a la gran productividad de esa región, cerca del 70% de la faena de exportación es de origen chaqueño. La tierra hoy vale, cuanto menos, doscientas veces más.

La frase mencionada al inicio fue pronunciada en ocasión de la presentación de resultados de investigaciones en soja adaptada a las condiciones del Chaco, realizadas con el apoyo de la Universidad de Missouri, EEUU. Sawatzky dijo también: "El desafío de trabajar con la soja es nuevo y para muchos es un sueño, para otros es una locura, y para nosotros una realidad". La investigación, entonces, está a punto de transformar de nuevo el potencial productivo del Chaco y del Paraguay, con la diferencia de que esta vez la investigación es realizada aquí y ajustada a nuestras condiciones.

Sin embargo, esta es una excepción. Nuestro país sigue siendo penosamente deficiente en investigación. El número de artículos publicados por investigadores paraguayos en las revistas científicas reconocidas es ínfimo comparado con nuestros vecinos. Nuestros competidores en los mercados mundiales realizan importantes inversiones en investigación pura y aplicada, mientras nosotros seguimos dependientes de las migajas que caen de mesas de laboratorio ajenas.

Tenemos todas las condiciones propicias para una transformación. Programas del Conacyt como Prociencia y el Pronii están favoreciendo el trabajo de investigadores, y las becas Carlos Antonio López están solventando la preparación de científicos paraguayos en las mejores universidades del mundo. Un grupo de trabajo ha elaborado el diseño de una Universidad Científica del Paraguay que cobijaría y estimularía a todos los científicos e instituciones que realizan investigación en Paraguay.

Urge hoy un compromiso nacional con la investigación, fomentando y financiando la creación de la universidad científica, y centros de investigación aplicada, similares a las de nuestros vecinos.

Si el destino del país no ha de ser quedar pobre, alimentemos la gallina de los huevos de oro. El valor que agrega lo tenemos a la vista.