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lunes 24 de julio de 2017, 01:00

La fe y los milagros

Hoy meditamos el Evangelio según San Mateo 12, 38-42. Jesús no hará en esta ocasión más milagros y no dará más señales. No están dispuestos a creer, y no creerán por muchas palabras que les hable y por muchas señales que les muestre. A pesar del valor apologético que tienen los milagros, si no hay buenas disposiciones, hasta los mayores prodigios pueden ser mal interpretados.

El papa Francisco a propósito del Evangelio de hoy dijo: “Quienes escuchan la Palabra de Dios, la ponen en práctica”. Estas son las dos condiciones para seguir a Jesús: Escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Esta es la vida cristiana, nada más, ¡eh! Simple, simple.

Tal vez nosotros la hayamos hecho un poco difícil, con tantas explicaciones que nadie entiende, pero la vida cristiana es así: Escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica.

He aquí porque Jesús replica a quien le refería que sus parientes lo estaban buscando: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Y para escuchar la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús, basta abrir la Biblia, el Evangelio. Pero estas páginas no deben ser leídas, sino escuchadas.

Escuchar la Palabra de Dios es leer eso y decir: “¿Pero qué me dice a mí esto, a mi corazón? ¿Qué me está diciendo Dios a mí, con esta palabra? ”Y nuestra vida cambia”.

Cada vez que nosotros hacemos esto, abrimos el Evangelio, leemos un pasaje y nos preguntamos: “Con esto Dios me habla, ¿me dice algo a mí? Y si dice algo, ¿qué cosa me dice?”, esto es escuchar la Palabra de Dios, escucharla con los oídos y escucharla con el corazón. Abrir el corazón a la Palabra de Dios.

[...] Poner después en práctica lo que se ha escuchado no es fácil, porque es más fácil vivir tranquilamente sin preocuparse de las exigencias de la Palabra de Dios. Pistas concretas para hacerlo son los Mandamientos, las Bienaventuranzas.

Contando siempre con la ayuda de Jesús, incluso cuando nuestro corazón escucha y hace de cuenta que no comprende. Él es misericordioso y perdona a todos, espera a todos, porque es paciente”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios de Francisco Fernández Carvajal y https://www.pildorasdefe.net).