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Mundo
sábado 10 de septiembre de 2016, 09:28

La española Sara Mesa reivindica en La Paz la literatura sobre periferias

La Paz, 10 sep (EFE).- La escritora española Sara Mesa (Madrid, 1976) reivindicó la importancia de la literatura sobre el mundo de la periferia que habla de la niñez, la adolescencia, el campo y los pueblos, "que están muy descuidados en la narrativa actual".

En una entrevista con Efe, Mesa identificó esos temas como parte de las tensiones que atraviesan su literatura: las que enfrentan a la niñez con la vida adulta y las que contrastan campo con ciudad.

"Lo que une esas tensiones es siempre en realidad una lucha entre periferia y centro, y a mí me interesan mucho esas periferias", apuntó Mesa, que participa en la Feria Internacional del Libro de La Paz, que tiene a España como país invitado de honor.

La autora de "Cicatriz" (2015), consideró que la niñez y la adolescencia son períodos de la vida que en la cabeza se asumen como que no son tan importantes, "como que están fuera y nos llevan a otro lado", pero tienen valor en sí.

Agregó que también "son periferia el campo o los pueblos, y siguen existiendo, y están muy descuidados en la narrativa actual".

"Me interesa ese mundo de la periferia, de esos personajes que no son grandes aventureros, que no tienen grandes peripecias", sostuvo.

Así son los personajes que aparecen en su libro de cuentos "Mala letra" (2016): niñas que descubren la muerte, un niño y su madre que se pierden en el bosque o una profesora que presencia la asistencia de un alumno discapacitado que no puede moverse de su cama a una clase de educación sexual.

Quien lea este libro "se va a encontrar a una Sara Mesa más personal", aseguró la autora como una prueba de que cada vez se inclina más a la forma del cuento.

Según la escritora, esos relatos no son autobiográficos en cuanto a los hechos, "pero sí en muchas de las sensaciones que se describen ahí, del mundo de la infancia, del mundo de la adolescencia, de lo que significa ser rebelde".

"Ahí sí he puesto un poco más mis tripas encima de la mesa", aseguró, sin que eso signifique "que este libro sea un desahogo que no se haya trabajado y corregido".

Sobre la feria de La Paz, a la que concurre con otros cinco autores españoles, destacó que "hay mucho interés, mucho esfuerzo y muchas personas para bajar a la literatura del pedestal y acercar los libros a la gente".

La autora destacó la calidad como nexo entre las escritoras mujeres, y mencionó los trabajos de Samanta Schweblin, Mariana Enríquez o Liliana Colanzi, también presente en la Feria.

"Tengo dudas respecto al asunto de si las mujeres escriben de manera distinta, tienen una sensibilidad distinta o hay algo entre nosotras que nos une, porque hay muchas escritoras con las que no me identifico en absoluto y hay escritores con los que sí", explicó.

Lo que sí reivindicó es la complejidad de los personajes femeninos, y lamentó que en alguna literatura sólo sean "palanca de acción para los masculinos".

"Cuando yo defiendo el personaje femenino fuerte, me refiero a que tengan dimensión, que tengan complejidad. No estoy diciendo que no haya personajes que representen parte de lo que las mujeres somos. Y que hay mujeres estúpidas, las hay, pero quiero que esa estupidez esté bien descrita y el personaje no sea un mero decorado", subrayó.

Las novelas protagonizadas por mujeres, agregó, parece que están escritas para que las lean mujeres, mientras que una novela protagonizada por un hombre parece que la puede leer todo el mundo.

"Y eso me da rabia, y sucede porque a los personajes femeninos no se les ha dado mucha importancia", lamentó.

La narrativa de Sara Mesa se encuentra en un lugar muy parecido al mundo de hoy, pero que no coincide exactamente con él, como la ciudad de Cárdenas que aparece en su obra, que "podría ser Madrid, Sevilla (donde la autora vive desde niña) o una mezcla de ambas".

Una ciudad que la escritora, confiesa, creó para evitar los rigores de la exactitud de recrear escenarios reales y "el tedioso proceso de documentación" que requiere.

Carlos Heras