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domingo 5 de marzo de 2017, 01:00

La enmienda ha puesto todo de cabeza

Por Estela Ruiz Díaz
Por Estela Ruíz Díaz

El proyecto de enmienda constitucional para habilitar la reelección presidencial sigue en el limbo político, pero arrasando todo a su paso. El corolario de esta semana fue un golpe de opereta en la gobernación de Guairá, que no duró 24 horas.

El plan de Horacio Cartes, Fernando Lugo y Blas Llano sigue sin concretarse no porque no existan los votos en el Senado (tienen 24), sino porque el escenario en el arco opositor es mucho más complejo que en la ANR. A diferencia de los colorados, que definirán a su candidato vía interna, el ex obispo necesita reconstruir la oposición y consolidar una alianza basada en un acuerdo programático, pero sobre todo de reparto de cargos. No le sirve de nada tener la enmienda en la mano con una oposición dividida. Necesita un PLRA unido, sin cuyo apoyo es imposible su victoria.

A medida que pasa el tiempo, la carga de la enmienda es más pesada para los aliados coyunturales. El tema lo contamina todo y en esta guerra de "buenos" y "malos", no hay medias tintas. Porque en ambos grupos hay liberales, colorados, izquierdistas, progresistas, derecha y ultraderecha. Un poco de todo para cada grupo. El idioma guaraní lo resume en una palabra: mbaipy, están todos mezclados, que es imposible definir. No los une la ideología, sino la ambición de poder, que diluyó las diferencias.

LARGO Y PEGAJOSO. En este contexto de tira y afloja, que lleva meses, la puja política ha contaminado la marcha institucional de la república. El Presupuesto General de la Nación (PGN) ha sido víctima de esta guerra. Su veto ha generado una situación inédita con consecuencias como la autorización para la emisión de bonos soberanos, cuya discusión jurídica fue cortada de cuajo por la Corte Suprema de Justicia que en tiempo récord concedió la razón al gobierno al dar lugar a la acción declarativa de certeza constitucional. La acción de Hacienda es al menos sospechosa. Si el Gobierno está tan seguro de la legalidad de la aplicación in totum del PGN del 2016, ¿por qué necesitaba la venia judicial?

Quienes conocen al presidente saben que cuando ha decidido tomar un camino, no retrocederá, aunque esté errado.

El Frente Guasu (FG) de Lugo, que ha quedado pegado al Gobierno por la enmienda, intenta despegarse de algunas decisiones del Poder Ejecutivo, entre ellas la cuestión de los bonos soberanos. Pero cada vez más le costará asumir el rol de opositor cuando negocia paralelamente la enmienda. No es fácil explicar que quieren derrotar el modelo de Cartes, cuando le abren la compuerta de la reelección.

Con la acción ante la Corte Suprema, se han prendido las luces amarillas. Tanto en el FG como en el PLRA oficialista. Tanto defendieron a los ministros cuando se habló de juicio político y hoy sospechan que están alineados al presidente.

El panorama tiende a ponerse más oscuro. En el PLRA se cierne el fantasma del cisma. La convención ratificó su rechazo a la enmienda y decidió que un liberal lidere una alianza electoral en el 2008. Tanto Efraín Alegre como Blas Llano han errado el camino al pretender imponer sus banderas. Efraín está obsesionado con su candidatura presidencial y quiere arrastrar al partido y sus aliados en torno a su figura, mientras que Llano directamente entrega a Lugo su partido, o parte de él. No hay términos medios ni tercera vía. O una ventana abierta para dejar entrar un poco de cordura en medio de tanto revanchismo.

EN LA JUSTICIA. Cuando el diálogo fracasa, los pleitos se judicializan.

Cuando la convención colorada de mayoría cartista también aprobó advertencias a los disidentes, estos acudieron al Tribunal Electoral de la Capital. Ahora los llanistas accionaron ante la Corte Suprema con el mismo argumento: los legisladores no tienen mandato imperativo. Como se ve, ambos grupos están en bandos distintos, pero reclaman el mismo derecho político: unos para votar por la enmienda, y otros para votar en contra. Una muestra más del trastornado escenario actual. Los llanistas apoyan la enmienda para favorecer a Lugo/Cartes, pero no cuestionan sus métodos de presión. Esa misma que ellos denuncian como dictadura de Efraín.

El estado de crispación seguirá, hasta tanto se defina la reelección. Hasta la Iglesia Católica, muy afín a este gobierno, lanzó un comunicado señalando su preocupación. En tanto, habrá más presión y menos espacio para voces distintas. Si no, que lo diga el gobernador del Guairá, Rodolfo Friedmann, a quien destituyeron en medio de una confusión política, que parece fruto de un internismo regional pero que impactará en el cartismo. Tan burdo fue el golpe orquestado por sus propios correligionarios, que recuperó el cargo en apenas 24 horas. Su sucesor fugaz le entregó el trono sin chistar, avergonzado de su acción.

No hay aún clima para la presentación del proyecto constitucional. Los llanistas quieren que la Corte Suprema habilite directamente a Lugo y así evitar castigos partidarios. El cartismo no acepta otra vía que no sea la enmienda.

En tanto, solo resta esperar un nuevo acto. El hecho dirá si es una tragedia o una tragicomedia.