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Mundo
viernes 21 de abril de 2017, 07:57

La educación de hombres y mujeres, clave para acabar con la violencia de género

Madrid, 21 abr (EFE).- El trabajo activo de las mujeres en la lucha contra la violencia de género es tan importante como la educación de los hombres y de la sociedad en general, con el fin de eliminar las relaciones de poder basadas en la desigualdad.

Así lo resumieron hoy un grupo de expertas internacionales, con notable presencia latinoamericana, durante el I Foro de Violencias Urbanas, que acoge Madrid y donde se analizó la violencia contra la mujer en el entorno urbano, tanto a nivel público como privado.

Para la secretaria de la Mujer de la alcaldía de Bogotá, Cristina Vélez Valencia, la clave está en educar al hombre, pero desde la perspectiva del humor, como ha hecho su ayuntamiento durante los últimos meses con la campaña "Sin Vergüenza", que les anima a no sentirse avergonzados de ayudar en el hogar.

"No podemos hacer a los hombres conscientes de su posición privilegiada llamándoles asesinos, tenemos que utilizar el humor", explica Vélez, quien apuesta por una visión transversal de las políticas públicas para luchar contra la violencia machista.

Las expertas analizaron tanto la violencia que sufre la mujer en el entorno privado - la perpetrada por familiares y parejas-, como la que padecen en lo público, tales como la trata y la mutilación genital femenina que, según denuncian, "está a vista de todos".

La activista contra la ablación en Kenia y Tanzania Nice Nailantei narró cómo tuvo que huir en varias ocasiones para evitar esta mutilación de la que, según lamenta, muchas de sus amigas y hermanas no pudieron escapar.

"Yo creo que hay que involucrar a los hombres, educarles para que rechacen estas prácticas y no marginen a las mujeres que no se someten a la circuncisión femenina", afirmó Nailantei, quien ha luchado durante años para hacer entender a niños y mayores que la ablación es un tipo de violencia de género.

Todas las expertas coincidieron en involucrar a los gobiernos locales, aunque también a los estatales, para que tomen medidas valientes.

Las mujeres refugiadas y las desplazadas internas son las mayores olvidadas de estas políticas, explicaron las ponentes, ya que sólo las iniciativas civiles se hacen cargo de su bienestar.

Este es el caso del proyecto colombiano "La ciudad de las mujeres", que lleva dieciocho años trabajando en la región de los Montes de María para dar sustento y refugio a mujeres desplazadas por el conflicto armado y por las violaciones sistemáticas de sus derechos humanos.

"Estas mujeres y niños se estaban muriendo por la desnutrición, pero eran invisibles para el Estado", explica Patricia Guerrero, fundadora de la Liga de Mujeres Desplazadas y gestora del proyecto.

En el caso de España, el problema no que si bien hay legislación que protege a las mujeres contra la violencia, ésta no cuenta con los recursos suficientes para que se desarrolle.

"Ahora hay una necesidad de ver un impacto positivo en la mujer de las políticas públicas que emprendemos", afirmó la alcaldesa de la localidad catalana de Badalona (noreste de España), Dolors Sabater Puig, quien apostó por una gobernanza compartida con la población y que involucre a las mujeres.

La educación para que las mujeres emprendan una política activa en la lucha por sus derechos y de los hombres para que adquieran conciencia de sus privilegios son, unidos a la inclusión de la perspectiva de género en la política, algunas de las claves para combatir la violencia de género, según concluyeron.