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lunes 25 de julio de 2016, 01:00

La educación es la clave para reducir la vulnerabilidad

El reciente Informe Regional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) confirma los hallazgos de otros estudios realizados en torno a los avances logrados en la reducción de la pobreza y los desafíos a futuro de América Latina y de nuestro país en particular. Si bien se redujo la pobreza, el 40 por ciento de la población se encuentra en situación de vulnerabilidad, por lo que el riesgo de ser pobre es alto. El Estado, además de preocuparse por reducir la pobreza, ahora debe realizar esfuerzos para lograr que este conjunto de personas no se empobrezca. El Informe provee información muy interesante sobre las políticas exitosas y las necesarias a futuro. El Gobierno debe tomar nota y empezar a discutir con seriedad estos temas con la ciudadanía.

Paraguay muestra avances en muchos indicadores sociales. Lastimosamente han sido muy lentos, lo que no ha permitido que deje de ser uno de los países de América Latina en los últimos lugares en calidad de vida y bienestar. En la mayoría de los indicadores, Paraguay se encuentra entre los últimos 4 países de la región, muy lejos de los países vecinos y más cerca de los países centroamericanos.

Dados estos avances regionales, la pobreza de ingreso ya dejó de ser la principal preocupación, para centrarse la atención en otras dimensiones del bienestar, como la alimentación sana y equilibrada, la educación, la salud, el acceso al agua potable, a la vivienda digna y al cuidado. Desde esta mirada multidimensional de los factores que determinan el bienestar, la política pública se vuelve mucho más compleja y exige un trabajo conjunto entre las instituciones públicas y privadas que tienen algún tipo de competencia.

Uno de los determinantes claves para reducir los altos niveles de vulnerabilidad –40% de la población paraguaya– y de pobreza actual –22% de la población– es una trayectoria educativa sin interrupciones por lo menos en los niveles que actualmente son obligatorios.

Otro informe dio cuenta que alrededor de 1.000.000 de jóvenes están fuera del sistema educativo, con lo cual el país pierde la oportunidad que ofrece el bono demográfico. Muchos de estos jóvenes deberían estar en la educación media, que por ley es gratuita y obligatoria; sin embargo, las políticas públicas no garantizan las condiciones de permanencia. La baja calidad de la educación no incentiva a la juventud a permanecer en la institución educativa; a esto se suma la necesidad que tienen de aportar en el hogar y, en el caso de las mujeres, de cuidar a dependientes y hacer tareas domésticas.

La educación es una de las claves para lograr un trabajo mejor remunerado y con seguridad social, condiciones indispensables a su vez para dejar de ser pobre en ingresos y vulnerable. El promedio de años de estudios de Paraguay de los trabajadores ocupados es de apenas 6 años, lo que revela la importancia que tiene la política pública para aumentar rápidamente la calificación de los trabajadores y de los desempleados, de manera que quienes ya estén trabajando mejoren sus opciones y quienes no estén trabajando aumenten sus oportunidades laborales.

La política educativa, junto con otras que permitan a los jóvenes permanecer en el sistema educativo y terminar por lo menos la educación media es condición indispensable para el desarrollo personal y del país. Esta política debe acompañarse de otras que disminuyan en las mujeres el peso del cuidado que las excluye de la educación y de los adolescentes y jóvenes varones, la responsabilidad del mantenimiento del hogar.