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Mundo
miércoles 3 de agosto de 2016, 23:06

La disidencia advierte de una "dictadura dinástica" con Ortega y Murillo a la cabeza

Managua, 3 ago (EFE).- El jefe de Estado de Nicaragua, Daniel Ortega, y su esposa, Rosario Murillo, buscan "perpetuarse" en el poder tras eliminar a la oposición y anunciar que serán candidatos a presidente y vicepresidenta, denuncian sus críticos, que advierten una nueva "dictadura dinástica" en el país.

La fórmula presidencial de la alianza encabezada por los gobernantes sandinistas, un día después de la inscripción de Murillo como candidata a vicepresidente, recibió críticas por nepotismo gubernamental y elogios por la capacidad de trabajo de la influyente primera dama.

Otros consideran que esa candidatura a la Vicepresidencia, por decisión del propio Ortega -que se encuentra en el poder desde 2007-, es para preparar la sucesión del mandatario, de 70 años.

Con la nominación de Murillo, de 65 años, se está "preparando la sucesión del presidente Ortega", opinó el sociólogo y analista político Oscar René Vargas, para quien esa candidatura también "es el puente para crear otro partido" distinto al "histórico" Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Según la hipótesis del analista, de tendencia sandinista, si Ortega falleciera mañana por cualquier motivo, Murillo "no tendría el control del partido para hacer la sucesión tranquila" y por eso el mandatario decidió elegirla como su compañera de fórmula para los comicios de noviembre.

En caso de fallecimiento del presidente de la República, el primero en la sucesión de mando, según la Constitución nicaragüense, es el vicepresidente.

La candidatura de Murillo, quien ejerce el 50 % del poder en Nicaragua, también por decisión de Ortega, "representa la consolidación de la dictadura y el ejemplo más nefasto que como mujeres nicaragüenses podemos dar ante el mundo", dijo a Efe la activista de derechos humanos Vilma Núñez.

"Nunca se había visto, que yo recuerde en la historia de ningún país del mundo, que un presidente ponga a su propia esposa de vicepresidente", criticó Núñez, presidenta del no gubernamental Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

No obstante, agregó la activista, pese al nepotismo evidente, "Ortega prácticamente degradó a Rosario Murillo, porque (...) en la práctica ella es la presidenta, la que trabaja, la que hace todo".

Murillo, calificada como una "súper ministra" incluso por sus adversarios, lidera la percepción de "agrado" con un 82,8 %, por encima del 82,2 % de Ortega, según la más reciente encuesta de la firma local M&R Consultores.

Además de primera dama, Murillo es la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía e incluso ha dado órdenes y reprendido públicamente a funcionarios, por lo que no se trata de un personaje desconocido.

En un mensaje ofrecido este miércoles, Murillo dijo que una de sus aspiraciones es erradicar la cultura machista que degrada a las mujeres de su país.

"Aspiramos a que se reconozcan los derechos de las mujeres, no solo formalmente o legalmente, sino que se reconozcan en la vida cotidiana", expresó a través de medios oficiales.

Advirtió que Nicaragua todavía se encuentra "con rezagos y resabios de una cultura irrespetuosa que violenta y que disminuye" a las mujeres.

No obstante, para la disidente sandinista Ana Margarita Vigil, la decisión de Ortega "de designar de dedo a Rosario Murillo como su candidata a la Vicepresidencia, es la culminación de un proceso de concentración de poder y quiebre institucional que comenzó hace 10 años".

"Lo que tenemos es una dictadura claramente dinástica muy parecida a la que ya tuvimos en el siglo XX con Anastasio Somoza. Los nicaragüenses fuimos capaces de derrocar a Somoza y vamos a ser capaces de derrotar a esta nueva dictadura", apostilló.

El 6 de noviembre próximo los nicaragüenses elegirán a un nuevo presidente, vicepresidente, 90 diputados ante la Asamblea Nacional y 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano.

El principal bloque opositor, que no participará en las elecciones, golpeado por una serie de fallos, considera que los comicios de noviembre serán una "farsa" en la que Ortega se validará gracias a la complicidad del resto de partidos minoritarios que sí competirán con el sandinismo, favorito según los sondeos.