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Economía
martes 12 de julio de 2016, 01:00

La desidia de los funcionarios es la que secó el Pilcomayo

Una desidia total por parte de los funcionarios de la Comisión Nacional del Pilcomayo, que depende del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), fue la causa principal del mal manejo de recursos de la institución, que, a su vez, derivó en que el canal paraguayo del río se secara.

Permisos en exceso, la no marcación de entrada y salida, ausentismo en horario de trabajo, son solo algunos de los privilegios de los que gozaban los funcionarios (ver facsímil), durante la administración del ingeniero Daniel Garay Palacios. Esto de acuerdo con la auditoría que se realizó a la mencionada dependencia del MOPC.

Con la auditoría queda claro que los funcionarios de la Comisión del Pilcomayo, lejos de preocuparse por la entrada de agua en el canal paraguayo, se ausentaban de sus puestos laborales. La administración del ministro de Obras Públicas, Ramón Jiménez Gaona, también tardó en intervenir, por lo que una vez más el ecosistema que depende del Pilcomayo corre el riesgo de desaparecer.

De acuerdo con los documentos de la auditoría a la que accedió este medio, en la Comisión del Pilcomayo no existen orden ni cumplimiento de funciones y el organigrama es solo un papel. Al mismo tiempo, el perfil de los profesionales, principalmente los directores y jefes, no está acorde a las exigencias.

Bienes desaparecieron. Por otro lado, siempre teniendo en cuenta la auditoría, se pudo observar que pese a la existencia de un taller con personal para solucionar los desperfectos de las maquinarias y los medios de transportes, estos estaban en condiciones deplorables.

En este caso, se detectó que numerosos equipos viales y de transporte tenían desperfectos, como, por ejemplo, una retroexcavadora sin motor, camionetas con el mismo problema y una plancha transportadora nueva sin ruedas, hasta hoy con paradero desconocido. La institución ni siquiera cuenta con un inventario de los bienes, que permita una identificación y ubicación de los bienes.

Los desafíos del nuevo director de la Comisión, Óscar Salazar, son innumerables para mejorar la pésima organización de la misma, pero la prioridad es comenzar la limpieza del canal para el ingreso de agua en noviembre, según recomendaron los técnicos.

Silencio de funcionarios. Ningún funcionario de la Comisión del Pilcomayo reclamó a las empresas contratadas que no cumplieron con las exigencias para limpiar el canal.

En este caso, el consorcio integrado por Talavera y Ortellado y Vial Sur (representado por Ignacio Antonio Ortellado), fue contratado por el MOPC para la limpieza del canal desde la embocadura hasta la zona conocida como Margariño, pero pese a que cobró G. 6.772 millones en concepto de anticipo, ni siquiera instaló su campamento en la zona de obras.

Es más, el consorcio se ubicó en el campamento del MOPC, que está en la embocadura del río, y utilizó recursos públicos para hacer su trabajo, pese a que cobró una millonaria suma. Entre los que se puede citar, la firma utilizó casas, baños e incluso generadores de la Comisión del Pilcomayo.

Otro consorcio que fue contratado por el MOPC para los trabajos de limpieza, desde la zona conocida como Margariño hasta General Díaz, es Margariño (representado por el ingeniero Óscar Navarro Ruiz Díaz), que tampoco realizó los trabajos en forma, violando el pliego de bases y condiciones. La Fiscalía investiga el tema.