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Opinión
viernes 6 de enero de 2017, 02:00

La compañía

Carolina Cuenca
Por Carolina Cuenca

Que la agenda de regalo este año debería ser sin espiral, porque no es práctico.

"¿Y ese libro?"

"Algo sobre los agitados y liberales días de principios del siglo XX".

En el libro, Gondra protesta por la intromisión de argentinos y brasileños en nuestros asuntos con 'egoísmo inmoderado' 'para tener dominio sobre el Gobierno paraguayo'.

La conversación y la espera en asientos contiguos siguen un ritmo vacacionero, tranquilo.

Afuera el calor prueba el equilibrio mental de los reyes magos, venidos en esta época desde zonas aledañas al Dakar y su bulliciosa competición.

Los pilotos se ampararon en sombras y tererés de la hospitalidad paraguaya...

En esencia la vecindad, los espacios compartidos, siguen las mismas reglas intrínsecas de empatía y respeto.

Es notable, Gondra se queja porque los que nos ofenden somos justamente 'vecinos y amigos'.

Mi compañera de espera habla del mar, del mate uruguayo, del cambio climático, mientras me ausculta con pericia y descubre en retazos de conversación mis simpatías, mi procedencia social... varios indicios de nuestra forma de ser salen a luz en nuestra momentánea estadía juntas.

Tenemos en común el gusto por la lectura pero ella ha incorporado totalmente el formato digital, mientras que yo no logro adaptarme.

Ya llegan las agendas.

Pienso en dos reyes magos que hacen malabarismos para dibujar sonrisas en sus niños príncipes.

Uno convalece en el hospital, el otro tiene 6 hijos...

"Por fin la agenda es adecuada", me dice la vecina y se marcha.

No conozco su nombre, pero ya no es una extraña.

Una preocupación se asoma cuando pienso en tanta gente sumida hoy en miserias inhumanas, solas, solitarias...

Ojalá que a ningún niño –príncipe le falte un gesto de acogida y que a ningún vecino– rey le falte gratuita compañía.

Gondra desde su nota de 1909 me da una clave para enfrentar el reto: "Somos pequeños, sí, pero dignos".