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Mundo
viernes 5 de agosto de 2016, 21:31

La capital salvadoreña se inunda de fervor religioso con una centenaria procesión

San Salvador, 5 ago (EFE).- La capital salvadoreña se inundó hoy con el fervor religioso de miles de salvadoreños que asistieron a una centenaria procesión que culminó con la representación de la Transfiguración de Jesucristo y que marca el culmen de las fiestas patronales de San Salvador.

Los actos religiosos iniciaron desde la mañana de este viernes, cuando la imagen del Divino Salvador del Mundo, elaborada en 1777, fue trasladada de la Catedral Metropolitana a la iglesia del Calvario y posteriormente a la Basílica del Sagrado Corazón, todo en el centro de la capital.

Cerca de las 16.00 hora local (22.00 GMT) la imagen del "Colocho", como es conocida popularmente, inició el recorrido de más de un kilómetro hacia la Catedral, que se extendió por unas dos horas, entre cantos, humo de incienso y cohetes de vara.

Los millares de fieles católicos acompañaron la procesión entre rezos, vítores al beato Óscar Romero y el clamor de paz para la nación, una de las más violentas del mundo.

"Divino Salvador del Mundo salva la nación que lleva tu nombre", gritaban al unísono.

Estos actos estuvieron encabezados por el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, acompañado por su obispo auxiliar, Gregorio Rosa Chávez, el representante del Papa en este país Léon Kalenga, y decenas de sacerdotes y seminaristas.

La estatua del Salvador del Mundo, ataviada con un lujoso vestido rojo fue montada en un anda cubierta con flores y cargada por numerosos grupos de voluntarios.

En la carroza también se transportaban las estatuas de dos ángeles con las banderas de El Salvador y del Vaticano.

Llegada al frontispicio la imagen fue introducida a una columna de unos 12 metros de alto y coronada con un globo terráqueo azul por el que surgió, para iniciar el acto más esperado de la jornada, la representación bíblica de la Transfiguración de Jesucristo en el monte Tabor.

Después de que la concurrencia cantó el himno nacional, se leyó el pasaje bíblico y el arzobispo dio las palabras protocolarias, la imagen descendió para resurgir poco después con un vestido blanco, sonaron los aplausos e inició la quema de fuegos artificiales.

Las festividades en honor al Divino Salvador del Mundo, patrono de San Salvador, son las más importantes del país, donde la actividad gubernamental se paraliza entre el 1 y el 6 de agosto, mientras que el sector privado lo hace los días 3, 5 y 6 del mismo mes.

Las fiestas patronales culminarán el sábado con una masiva misa, convocada en la Catedral Metropolitana, que será presidida por la alta curia salvadoreña.