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Mundo
viernes 5 de agosto de 2016, 18:18

La candidatura de Murillo es porque Ortega desconfía del partido, dice un opositor

Managua, 5 ago (EFE).- La candidatura a la Vicepresidencia de Nicaragua de la primera dama, Rosario Murillo, por decisión de su marido y candidato a la reelección por los sandinistas, Daniel Ortega, es por "desconfianza" y "miedo" a otros cuadros del oficialismo, dijo hoy a Efe un exdiputado opositor.

La postulación de Murillo, quien ejerce el 50 % del poder en Nicaragua, también por decisión de Ortega, creará además "grandes problemas internos en el país", incluido el sandinismo, sostuvo en declaraciones a Efe el disidente sandinista Víctor Hugo Tinoco.

"La dinastía vuelve a resurgir con fuerza", comentó Tinoco, quien fue removido como diputado la semana pasada por el Poder Electoral y la directiva parlamentaria, junto a otros 27 parlamentarios opositores.

Según Tinoco, que fue vicecanciller durante el primer régimen sandinista (1979-1990), la elección de Murillo significa que Ortega le tiene "desconfianza" a otros cuadros del sandinismo.

"Ortega nombra a Rosario (Murillo como su candidata a la Vicepresidencia) y lo que está creando es profundizar la inconformidad dentro del partido", apuntó.

"Nombrar a su esposa significa que no tiene confianza en alguien más", añadió.

Pero el diputado Wilfredo Navarro, quien aspira a la reelección en las elecciones de noviembre, como aliado del sandinismo, dijo a Efe que Murillo tiene "todos los méritos" para aspirar a la Vicepresidencia por el oficialismo.

"Estamos presentando a los candidatos ganadores (Ortega y Murillo) y por eso le duele a la oposición, porque es difícil que le puedan ganar a una fórmula como esa", arguyó Navarro, que fue ministro del Trabajo durante la Administración de Arnoldo Alemán (1997-2002).

Según Navarro, que fue electo diputado por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) en los comicios de 2011, la primera dama "es una mujer con una gran capacidad política y visión humanística tremenda, que ha estado en los momentos difíciles del país".

A su juicio, las personas que se oponen a la candidatura de Ortega y Murillo es porque están con un "envenenamiento en su corazón" y tienen "resentimientos profundos" que no les permiten reconocer los méritos de otros.

Murillo lidera la percepción de "agrado" con un 82,8 %, levemente por encima del 82,2 % de Ortega, según la más reciente encuesta de la firma local M&R Consultores.

Además de primera dama, Murillo es la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía e incluso ha dado órdenes y reprendido públicamente a funcionarios.

Ortega se inscribió esta semana ante el Poder Electoral en busca de su cuarto mandato y tercero consecutivo, junto a Murillo como aspirante a vicepresidenta, en unos comicios en los que los sandinistas marchan como favoritos para conservar el poder, según las encuestas, y en los que no participará el principal bloque opositor.

La inscripción de la primera dama recibió la crítica inmediata de sectores que consideran que Ortega no solo quiere instaurar un régimen de partido único en el país, sino una nueva dinastía 37 años después de que se derrocó a otra, la de la familia Somoza (1937-1979).

Nicaragua elegirá el 6 de noviembre a un nuevo presidente, un vicepresidente, 90 diputados ante la Asamblea Nacional y 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano.

El principal grupo opositor, que no irá a las elecciones, golpeado por una serie de fallos judiciales, considera que los comicios serán una "farsa" en la que Ortega se validará gracias a la complicidad del resto de partidos minoritarios que sí competirán con el sandinismo.