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Mundo
martes 13 de septiembre de 2016, 10:08

La campaña electoral rusa apura sus últimos cartuchos con Putin de convidado

Moscú, 13 sep (EFE).- Los líderes de los partidos rusos con representación parlamentaria apuran hoy las últimas jornadas de la campaña electoral con críticas al Gobierno, pero con el acuerdo tácito de no atacar al presidente Vladímir Putin.

"Mi pronóstico es que en la Duma entrarán los (mismos) cuatro partidos. Ninguno más. Y todos los partidos apoyan al presidente", dijo a Efe Serguéi Mirónov, líder del partido socialdemócrata Rusia Justa.

Mirónov se refería al partido del Kremlin, Rusia Unida (RU), a los comunistas, los ultranacionalistas y a su propia formación, apadrinada por Putin, quien ha aprovechado la docilidad de la Cámara baja del Parlamento para reforzar su monopolio del poder.

Según la última encuesta de opinión divulgada el lunes, RU no tendrá nada fácil renovar la mayoría absoluta en las elecciones legislativas del domingo, ya que cuenta con el apoyo del 41,1 % de los rusos, varios puntos menos que hace tres meses.

"La tendencia a la baja es irreversible. La cuestión es si les llegará para los próximos cinco años. La gente está descontenta con la situación económica. Culpa al Gobierno de Dmitri Medvédev y a Rusia Unida", apuntó.

En 2011 la formación oficialista logró menos del 50 % de los votos por listas de partidos, pero en esta ocasión la mitad de los escaños se repartirán por circunscripciones electorales, lo que favorece al partido en el poder.

"A Putin ya no le interesa el resultado que logre Rusia Unida. Él ha alcanzado un consenso con los partidos en la Duma. Por eso insiste en que lo más importante es la transparencia y legitimidad, no el resultado concreto", destaca.

Mirónov subrayó que para el líder ruso las protestas antigubernamentales de diciembre de 2011 en Moscú y la revuelta del Euromaidán en Ucrania -ambas instigadas por EEUU, según Putin- "fueron una señal muy importante".

"No se puede permitir de ninguna manera que ocurra lo mismo en Rusia", destacó.

Por eso, justificó que Putin "apretara las tuercas" tras su retorno al Kremlin hace cuatro años, en referencia a la represión de las protestas de mayo de 2012 y la aprobación de leyes consideradas represivas, como la que limita la libertad de manifestación.

La campaña más extraña que se recuerda, según sus propios protagonistas, debido a su adelanto de diciembre a septiembre y al escaso interés que ha despertado entre los rusos, entra en su recta final sin apenas sorpresas en vista de la división de la oposición extraparlamentaria.

Por ello, los líderes de los partidos tradicionales optaron por sumergirse en sus respectivos graneros electorales, donde el descontento con la gestión de Medvédev, a la sazón líder de Rusia Unida, es creciente.

El líder comunista, Guennadi Ziugánov, criticado por negarse a ceder el puesto a sus 72 años, optó por lo conocido y abrió una exposición de pintura dedicada al realismo socialista llamada "Nuestra patria: la URSS".

Según las últimas encuestas de intención de voto, los comunistas perderían el segundo lugar, que mantienen desde mediados de los años noventa, ya que sólo un 7,4 % de los rusos estarían dispuestos a apoyarlos.

Como sospechaban sus propios partidarios, el adelanto de las elecciones ha supuesto un duro revés para los comunistas, ya que sus votantes, en su mayoría pensionistas, descansan en la "dacha", o casa de campo, hasta la llegada del invierno.

El gran beneficiado sería el Partido Liberal Democrático del ultranacionalista Vladímir Zhirinovski, que recibiría el mejor resultado desde 1993 con un 12,6 %.

Fiel a su estilo populista, Zhirinovski, tan querido por sus partidarios como odiado por sus detractores, se desplazó hoy a un concurrido mercado de la capital.

Mientras, Mirónov, siempre fiel al jefe del Kremlin, apeló al voto patriótico al reunirse con los guerrilleros que combaten en el bando prorruso contra el Ejército ucraniano del este de Ucrania.

"En la nueva legislatura presentaremos un proyecto de ley sobre el estatus de los milicianos de Novorrosia. Ellos podrán recibir la ciudadanía de manera automática", dijo.

En cuanto a las protestas, Mirónov pronostica que la situación es "totalmente diferente" a hace cuatro años, ya que su formación ha detectado muchas menos irregularidades durante la campaña que en 2011, y la nueva presidenta de la Comisión Electoral Central, Ela Pamfílova, "ha prometido encarcelar a los tramposos".

"Eso no había pasado nunca. Hay una transparencia total. Antes había irregularidades en todas las regiones del país. Por lo que estoy seguro de que no habrá motivo para convocar protestas", insistió.

Recuerda que, aunque los funcionarios regionales sean muy impopulares, RU se beneficia de que la gran mayoría de los rusos apoyan las políticas de Putin, independientemente de que los ingresos hayan caído por vez primera desde el siglo pasado.

"La gente es conservadora. Es un vestigio soviético. Con tal de que no haya guerra, les vale", sentenció Mirónov, quien da por hecho que Putin se presentará a la reelección en 2018, ya que "tiene fuerza, deseo, y la salud le acompaña".

Por Ignacio Ortega