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Mundo
viernes 9 de septiembre de 2016, 07:38

Kiev acogerá el festival de Eurovisión en 2017

Kiev, 9 sep (EFE).- La capital de Ucrania, país que ganó el festival de Eurovisión en mayo pasado, acogerá el certamen europeo de la canción en mayo de 2017, según anunció hoy el comité organizador.

"La ciudad elegida para albergar Eurovisión 2017 es Kiev. Recibió 19 votos, dos fueron para Odessa y hubo una sola abstención", aseguró Zurab Alasania, director general de la organización, a medios locales.

El certamen se celebrará en el Centro Internacional de Exposiciones de Kiev, cuyas autoridades ofrecieron garantías financieras, lo que fue crucial para su elección, según explicó el ministro de Cultura, Yevgueni Nischuk.

Además de Kiev y Odessa, histórico puerto bañado por el mar Negro, también fue finalista la ciudad de Dnipropetrovsk, mientras Jersón, Járkov y Leópolis se quedaron fuera a la fase preliminar.

La elección de la sede del certamen se dilató durante varias semanas, lo que llevó al alcalde de Kiev, Vitali Klitschkó, a alertar con una decisión "entre bambalinas" que podría perjudicar la imagen de Ucrania, escenario de una guerra en el este del país desde 2014.

La necesidad de contar con unas instalaciones modernas, como un recinto para 10.000 espectadores, un centro de prensa para más de 1.500 periodistas inclinaron la balanza del lado de Kiev.

La LXII edición de Eurovisión se celebrará en Ucrania por segunda vez en su historia, ya que en 2005 este país ya acogió el popular certamen.

Ucrania logró la victoria en mayo con "1944", una canción en la que la cantante Jamala hacía referencia a la deportación de los tártaros de Crimea durante la Segunda Guerra Mundial.

Jamala superó en el festival a la gran favorita, el cantante de Rusia Serguéi Lázarev, país que se anexionó Crimea en 2014 y denunció el resultado, aduciendo que el tema ucraniano era claramente político.

Tras el festival, el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, incluso sugirió la posibilidad de no participar en la próxima edición debido a la politización de Eurovisión y el hecho de que el festival se ha convertido en una tribuna para la minoría homosexual.