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martes 20 de junio de 2017, 01:00

Justicia: Ocasión de lavarse el rostro

El jueves 15 de junio, a las 15.00, en el Palacio de Justicia, el Dr. J. Bogarín, acompañado por familiares de los presos de Curuguaty por el caso Marina Cué y de un buen número de personas, hizo la entrega oficial a la Corte Suprema de Justicia de los documentos de casación sobre el juicio a los 12 presos de Curuguaty.

Es el último acto que se puede hacer para que salgan en libertad unos campesinos presos, inocentes pero condenados, en una farsa de juicio, en el que abundaron las irregularidades.

Todo lo anterior ha conseguido la desvalorización de la Justicia en el Paraguay debido a la forma de actuar de fiscales, jueces, tribunal de sentencia, el de primera apelación y el de segunda apelación.

Por eso, insistimos en que esta presentación de casación es la última ocasión, referente a Curuguaty, que tiene la Corte Suprema de Justicia para ayudar a la ciudadanía a recobrar su fe humana en este tercer poder del Estado paraguayo.

Duda terrible, según el dicho de San Agustín, de que “un país donde no haya justicia se convierte en una cueva de ladrones”.

Encontrar justicia en este caso de Curuguaty no es nada fácil.

El juicio tenido, más que un juicio judicial, ha sido un juicio político, en el que la sentencia no dependió de la veracidad de las pruebas presentadas, sino de una voluntad superior impuesta desde fuera por politiqueros de los otros dos poderes del Estado sometidos y en beneficio de los intereses económicos de los llamados “amos” del país.

Comienza esta última etapa jurídica en manos del poder mayor de la justicia en el Paraguay, que es la Corte Suprema de Justicia.

En sus manos está la liberación de culpa de doce presos inocentes y la compensación para ellos y para los familiares de los once campesinos asesinados sin que hubiera luego causa alguna que fuera investigada.