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Mundo
domingo 7 de mayo de 2017, 12:50

José Ovejero: La literatura muestra la complejidad emocional del ser humano

Bogotá, 7 may (EFE).- La versatilidad del escritor español José Ovejero, que ha explorado géneros como la novela, el ensayo, la poesía e incluso el teatro, le otorga autoridad para afirmar que la literatura funciona mejor cuando se complementan momentos felices con situaciones hostiles, pues así se muestra la complejidad emocional que caracteriza al ser humano.

"Los seres humanos somos complejos, entonces hacer novelas puramente oscuras o felices sería simplificarlos. Los momentos de dicha salen espontáneamente, pues no se ponen en un texto por dar respiros fabricados a los personajes, sino que son una mirada compleja sobre la realidad de donde salen todas esas facetas emocionales", dijo Ovejero en una entrevista con Efe.

El escritor (Madrid, 1958) participa en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo) con su novela "La seducción" (Galaxia Gutenberg), que cuenta la historia de un escritor al que uno de sus lectores le ofrece la oportunidad de participar en una meticulosa venganza, propuesta que le atrae por permitirle experimentar algo que lo acerque a esa vida que ha evitado ocultándose tras su trabajo.

Ovejero, que describe su obra como "un análisis de los seres humanos en momentos difíciles con esos toques de felicidad y humor que los acompañan", asegura que experimentar diversos géneros literarios le ha permitido explorar distintas posibilidades expresivas, así como otras formas de acercarse a la realidad.

"Cada género te permite distintas posibilidades de expresarte y acercarte a la realidad. Siempre que puedo permitírmelo, no necesito limitarme a la novela o al cuento o a la poesía, pues según mis intereses del momento puedo usar distintas herramientas para hacer mi trabajo", señaló.

El escritor, licenciado en geografía e historia, también afirmó que no hay un género en el que se sienta "más cómodo" en general, sino que su seguridad con las diferentes variedades de la literatura "depende del momento en que me encuentre".

A pesar de haber obtenido galardones como el Premio Anagrama de Ensayo 2012 y el Premio Alfaguara de Novela en 2013, Ovejero no se siente un "genio" por escribir con éxito en varios géneros.

"El fracaso o el triunfo no se miden en premios, porque estos dependen del jurado y de los gustos que tenga, entonces creo que son una forma de reconocer que hago un trabajo serio y me entrego a él, no porque sea yo un genio", subrayó.

Basado en su experiencia de 23 años como escritor de poesía, literatura de viajes, teatro, cuento, novela y ensayo, Ovejero destacó el poder de los "sentimientos y emociones humanas" en la literatura, pues escribir con base en ello es la mejor forma de explorar la complejidad que existe tanto en los individuos como en la sociedad.

Asimismo, resaltó que sus novelas, cargadas de una atmósfera hostil y oscura, no están hechas de esa manera para crear una especie de "espectáculo", sino para reflexionar sobre las cosas ocultas dentro de la sociedad y las personas que muchas veces "no somos capaces de percibir".

"Me di cuenta de que en bastantes de mis novelas había un componente importante de violencia, pero esto no me interesaba como espectáculo sino porque creo que la literatura, al mostrar ciertos tipos de hostilidad, nos hace reflexionar sobre cosas ocultas, porque a menudo la sociedad no quiere ver la crueldad que alberga", apostilló.

Ovejero, habitual colaborador en prensa y conferenciante, aseguró que "indagar un poco en lo que no se ve" es uno de los verdaderos propósitos de la literatura en general, pues considera que "todos somos una máscara" y que hay mucho más en el fondo del ser humano "que no conocemos".

A su vez, confesó que en todas sus novelas "hay belleza, pero por momentos", pues es felicidad que el ser humano puede sentir en situaciones imposibles, como "un descanso o un refugio que todos necesitamos".

"Eso tal vez pasa porque la belleza es muy difícil mantenerla durante mucho tiempo y el dolor es más constante por desgracia. Por eso pienso que funcionan mejor los momentos felices que las obras felices", concluyó.

Sebastián Montes