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Mundo
martes 20 de septiembre de 2016, 20:36

Jimmy Morales cierra filas en torno a su familia y desafía a la prensa

Guatemala, 20 sep (EFE).- Con un encendido discurso, el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, cerró filas en torno a su familia, salpicada por un caso de corrupción, y volcó su enojó hacia los medios de comunicación, a los que ha acusado, indirectamente, de crear un clima hostil.

El propio mandatario informó la semana pasada que su hijo José Manuel y su hermano Samuel habían decidido declarar voluntariamente ante la Fiscalía en el marco de la investigación sobre un fraude al Estado por más de 3 millones de quetzales (unos 397.324 dólares) en el Registro General de la Propiedad (RGP).

"Esta es la única ocasión en la que hablaré sobre este tema", dijo entonces el presidente, quien explicó que su hijo y su hermano pueden haber tenido un nexo con la empresa Fulanos y Menganos S.A., bajo investigación por supuestamente ser contratada para eventos de catering que se pagaban pero nunca se realizaban.

Sin embargo, la presión y críticas de diversos sectores, entre ellos los medios de comunicación, cambiaron los planes de Morales de mantener silencio.

Durante un acto con motivo del vigésimo aniversario de la firma de la paz, el jefe de Estado se salió este lunes del guión y con un fuerte discurso, en el que expresó su confianza en la Justicia, mostró su respaldo a su familia y enfiló sus críticas hacia la prensa.

"Se acabó la fafa (término usado en Guatemala para referirse a los sobornos a periodistas), se acabó la publicidad", advirtió el mandatario durante el acto, en el que aludió al recorte de los fondos que destina el Gobierno para pautar en los medios.

En 2015, el Gobierno destinó 150 millones de quetzales (19,9 millones de dólares) a estas partidas, una cantidad ligeramente inferior, 10 millones de quetzales (1,3 millones), a la de 2014.

"Perdónenme señores de los medios de comunicación. Si ese es el dolor, perdónenme", señaló el gobernante sobre la restricción a esos fondos, línea que se mantendrá el próximo año.

Morales dijo a los medios que no les teme y tampoco les huye, pero no les dará turno de réplica. "No voy a hablar con los medios de esto", afirmó.

"Voy a hablar con quién deba hablar y de lo qué deba hablar con cada quién", sostuvo Morales, quien desde el inicio de su mandato, en enero pasado, ha tenido tiras y aflojas con algunos periodistas.

Su argumento para este silencio es no interferir en la investigación que ha salpicado a su hijo y a su hermano, quienes tienen prohibido salir del país, porque "nadie es diferente ante la ley, nadie", y abogó por respetar el debido proceso y no adelantarse a los acontecimientos. "Nadie debe ser linchado", indicó.

Morales, que llegó al poder con un fuerte discurso en contra de cualquier acto de corruptela, enfrenta ahora una de sus mayores crisis como presidente, que se agravó cuando varios de sus ministros y hombres de confianza iniciaron una oleada de declaraciones a favor de él.

Esa defensa, cuando no hay una acusación directa en contra de ningún miembro de su familia, ha debilitado, según expertos, la figura del presidente, quien en medio de la polémica viajó a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU.

Ahora, si quiere mantener a flote su mandato, Morales deberá afrontar varias voces en contra: una poderosa cúpula empresarial alerta y dispuesta a contraatacar por una posible subida de impuestos, un pueblo hastiado de la corrupción que ha decidido no callar más y unos medios indignados por la falta de ingresos derivados de la publicidad.