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miércoles 24 de agosto de 2016, 01:00

Jesús y la puerta estrecha

Hay quienes creen que la persona de Jesús pertenece solo a la Iglesia Católica o a las Iglesias evangélicas. Solo a los que nos llamamos cristianos. Y están muy equivocados. Precisamente los que creemos en Jesús como enviado de Dios deberíamos de ser más abiertos y haber descubierto lo más profundo.

Dios, en la plenitud de los tiempos (otro día explicaremos esto de “la plenitud de los tiempos” qué significa) nos envió a Jesús para ayuda y compañía de todos, absolutamente, todos los hombres y mujeres que vivimos en la tierra o viviremos, el día de mañana si fuera posible, fuera de ella, en otro planeta de otra galaxia.

En segundo lugar, escribo, también en esta universalidad de destinatarios, para los que hemos superado el ser solamente buenas personas y ya nos hemos comprometido, desde la fe y/o desde otra doctrina, en mejorar la suerte de todos comenzando por los más empobrecidos.

Pues bien, este Jesús de Nazaret, persona universal se dirige a todos los comprometidos y nos dice lo siguiente: “Esfuércense en entrar por la puerta estrecha”. ¿Qué significan estas palabras?

Es puerta estrecha lo que nos lleva a algo que es nuevo (lo nuevo asusta a muchos).

También es puerta estrecha lo que es difícil, porque es nadar contra la corriente. Es luchar contra los que tienen el poder y lo emplean en su beneficio siempre causando represalias.

Los medios de comunicación han ignorado en su mayoría la marcha de 5.000 personas denunciando injusticias del 15 de agosto. Se puede reprimir de muchos modos. Uno de ellos es hacer ignorar lo que no queremos aceptar.

La sociedad actual convertida en un mercado de naturaleza y personas, para salir de él hacia un mundo mejor, nos exige ser personas nuevas que adelantemos con nuestra conducta el futuro anhelado.

Y este renacer interior es también una puerta estrecha.