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Mundo
domingo 14 de mayo de 2017, 01:00

Jacinta y Francisco, los dos hermanos pastorcillos de Fátima, ya son santos

EFE

FÁTIMA, PORTUGAL

El papa Francisco proclamó ayer santos en una ceremonia en Fátima a los dos hermanos pastorcillos, Jacinta y Francisco, que junto con su prima Lucía presenciaron las apariciones de la Virgen María hace 100 años y recibieron de ella tres secretos sobre el futuro del mundo y de la Iglesia si es que los hombres no volvían a Dios.

Ambos testimoniaron la fe en su corta vida a pesar de la oposición, las amenazas y los castigos recibidos.

Al inicio del acto, el obispo de Leiria-Fátima, António Marto, pidió al Papa que inscribiese a Francisco y Jacinta en el libro de los santos y después hizo una breve presentación de la biografía de los dos niños. Posteriormente, el Pontífice leyó la tradicional fórmula, pero esta vez de manera excepcional la leyó en portugués y no en latín.

“Tras haber largamente reflejado, invocado varias veces el auxilio divino y escuchado el parecer de nuestros hermanos en el episcopado, declaramos y definimos como santos a los beatos Francisco y Jacinta Marto, los inscribimos en el Libro de los Santos y establecemos que en toda la Iglesia ellos sean devotamente honrados entre los santos”, proclamó Francisco en portugués.

Durante la procesión que abrió la ceremonia, las reliquias de Francisco y Jacinta, que murieron con 9 y 10 años, se colocaron junto al altar con la imagen de la Virgen María.

Los relicarios con forma de ampolla de cristal contenían un mechón de pelo de Jacinta y un fragmento de hueso de la costilla de Francisco y fueron colocados en el altar por Angela Coelho, la postuladora de la causa de la canonización, y por Pedro Valinho, asesor de la postulación y actual director del Servicio de Peregrinos del Santuario.

Francisco y Jacinta se convierten así en los primeros niños santos por obrar un milagro y no por ser considerados “mártires”.

El milagro por su intercesión que fue aprobado para poder ser santos es la curación del niño brasileño Luca Baptista, que sufrió una grave lesión cerebral al caer por una ventana en marzo de 2013, cuando tenía 5 años. Sus padres, João Baptista y Lucila Yuri, procedentes del municipio de Juranda, en el estado de Paraná, rezaron a los pastorcillos de Fátima y el niño se recuperó de una “manera inexplicable para la ciencia”.

Los miembros de esta familia llevaron ayer las ofrendas en la misa de canonización que celebró el papa Francisco en Fátima.

Al final de la misa, las dos reliquias dejaron el altar siguiendo la procesión con la imagen de Fátima.