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Interior
miércoles 10 de agosto de 2016, 01:00

Invasores cercan la escuela agrícola San Benito en Itapúa

Por Raúl Cortese

ALTO VERA - OBLIGADO

Prácticamente la escuela agrícola San Benito, a unos 80 kilómetros de la ciudad de Encarnación, que cuenta con 144 alumnos en total, se encuentra cercada por los autodenominados campesinos sin tierra que continúan llegando al lugar. La invasión de la propiedad de unas 2.000 hectáreas ocurre desde fines del año pasado, se han registrado robo de ganado y animales de granja, inclusive una semana uno de los campesinos falleció de un tiro en la cabeza por parte de sus mismos compañeros de causa.

La situación se ha tornado más que preocupante para quienes enseñan como quienes aprenden en el lugar, dentro de este contexto de real tensión, a pesar de la presencia en el lugar de dos efectivos de la GOE (Grupo de Operaciones Especiales) de la Policía Nacional. Los invasores queman, talan y comercializan maderas nativas de las reservas forestales que se encuentran dentro de la propiedad. Viven en pequeñas casillas de madera, construidas con los mismos árboles que talaron y emergen como hongos de manera diaria en una zona prácticamente liberada a pesar de las denuncias realizadas ante el Ministerio Público. “No podemos salir más allá de la zona de influencia de la escuela, se trata de preservar la seguridad de los alumnos y dentro de este contexto tuvimos que suspender trabajos prácticos de campo, que deberían de ser presentados por los chicos a fin de año”, decía Orlando Servián, directivo de la escuela.

VIOLENTOS. “No logramos dialogar con los líderes campesinos que se encuentran en el lugar”, aseguró Servián.

También denunció la tala y extracción clandestina de madera del interior de las reservas y el paso de camiones cargados de rollos de madera, sin que ninguna institución impida esta actividad y evite esta serie de graves delitos ambientales. Pobladores en cercanías al lugar prefieren guardar silencio, comentan que Yto Ortiz, vecino contiguo a la propiedad, tuvo que abandonar su terreno y su casa por temor a perder la vida.